Agenda cultural noviembre Barcelona 2018

AGENDA CULTURAL
por JACOBO ZABALO

Una selección mensual de conciertos,
artes escénicas y exposiciones.

MÚSICA Y
ARTES ESCÉNICAS

MÚSICA Y ARTES ESCÉNICAS

 01 / 11 / 18 

Las Cuatro Estaciones Porteñas + El Pájaro de Fuego

Palau de la Música, 25 de noviembre

Las Cuatro estaciones porteñas de Astor Piazzolla se inspiran, pero remotamente, en el precedente vivaldiano. Aun siendo distantes en términos de contenido y propósitos (no hay, en principio, sugestiones del mundo natural, ni una clara pretensión descriptiva) se asemejan por la frescura y espontaneidad de las melodías que se entretejen, con ritmos contrastados y variados recursos orquestales. El protagonismo del violín, en la obra de Vivaldi, reaparece en la versión de Piazzolla que interpreta Leticia Moreno. Responsable de una reciente grabación a él dedicada -grabación muy recomendable, por cierto, en que además de las Estaciones se incluyen otros de sus hits más emblemáticos-

la esperada presencia de la violinista en el escenario del Palau de la Música se completará, ya en la segunda parte, con la interpretación de El pájaro de fuego, una obra en que la Orquestra Simfònica Camera Musicae, bajo la dirección de Tomàs Grau, asumirá el protagonismo. La música que compuso Stravinsky para el ballet del mismo nombre continúa despertando admiración y sorpresa -el episodio de la danza del maligno Kachai, por ejemplo-, sorpresa quizá no comparable a la de su estreno parisino, en 1910 (después de lo cual vendrían Petruchka y la celebrada Consagración de la primavera) pero, aún así, cargada de sentido. La música para este “cuento bailado” funciona incluso en ausencia de escenificación por la riqueza rítmica de sus movimientos y el colorido instrumental, configurado mediante la novedosa concurrencia de timbres.

LA OBC Y BRAD MEHLDAU

L'Auditori, 9 de noviembre

Brad Mehldau es uno de esos intérpretes empeñados en confirmar cómo de impropia puede ser la categorización de la música en estilos. Sin duda su carrera dentro del jazz es lo que le consagró, hace ya décadas, pero su forma de tocar y carisma

ha provocado que trascienda los límites del género y se relacione con otros, siendo el jazz -por otra parte- un género especialmente propicio para ello. La sala grande del Auditori, que habitualmente acoge conciertos de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya, además de otros conjuntos y orquestas internacionales es el escenario escogido para el evento que se enmarca en la edición 50 del Festival de Jazz de Barcelona. El pianista norteamericano interpretará la espectacular suite de Johny Greenwood There Will be Blood (compuesta como banda sonora para la película homónima de Paul Thomas Anderson, y editada por Deutsche Grammophon en 2014), acompañado precisamente de la orquesta catalana -dirigida en la ocasión por Clark Rundell- así como otras creaciones del propio Mehldau: un concierto para piano, en que se podrán apreciar sus habilidades como orquestador -interesante observar el papel que otorga al acompañamiento desde la posición de solista, con múltiples diálogos entre instrumentos- así como otras piezas para piano solo, en que el foco se pondrá de forma exclusiva en su persona, en la creatividad de las melodías que desde hace años acostumbra a desentrañar con asombrosa fluidez.

SINFONIA ROMÁNTICA

L'Auditori, 19 de noviembre

Hemos de recurrir a los tópicos para recomendar sin paliativos un evento en que convergen ingredientes de gran interés, comenzando por el programa: el famoso Triple concierto de Ludwig van Beethoven (famoso, pero no tan frecuentemente interpretado, pues necesita de la coincidencia de tres grandes solistas)

y una de las sinfonías más populares de Anton Bruckner, la “Romántica”. Por un lado, los protagonistas de la pieza concertante son los miembros del Trio autodenominado Ludwig; una verdadera declaración de principios, que presupone una proximidad especial con el genio de Bonn, como dejaron constancia en su recital en el Palau de la Música, la temporada pasada. De hecho, los miembros del conjunto están acostumbrados a las grandes citas, pues se halla compuesto por Abel i Arnau Tomàs, violín y violonchelo del mundialmente conocido Cuarteto Casals, a los que se suma la pianista Hyo-Sun Lim. Por otro lado, en lo que respecta al aspecto sinfónico del evento, decir que de una orquesta como la Orquesta Sinfónica de Radio Stuttgart se espera un rendimiento tan excelente como el que sugiere su hoja de servicios y la maestría de quien la dirige, ni más ni menos que Eliahu Inbal, especialista en el repertorio de las grandes sinfonías (Brahms, Mahler, o el mismo Bruckner). La “Romántica” contiene los consabidos pasajes de misticismo, ese halo de sugestión espiritual, tan característico de la obra de quien ha sido comparado a Wagner. Pues la era del Romanticisimo es, ante todo, la era de la omnipresencia del Geist o “espíritu”, entendido en el sentido más amplio posible: realidad inaprehensible, que subyace a la naturaleza de todo lo visible y al mismo tiempo germen de la comprensión racional por parte del ser humano, como enseñará Hegel, uno de los ilustres contemporáneos de Beethoven y -aunque por pocos años- también de Bruckner.

KÀTIA KABÀNOVA

Gran Teatre del Liceu, del 8 al 22 de noviembre

Que la historia de Katia Kabanova resuene aún, actualizando reminiscencias que uno creería obsoletas, no puede dejarnos indiferentes. La ópera de Leóš Janáček narra la historia de sometimiento de una mujer que padece condiciones discriminatorias,

y no sólo por parte de los hombres. La lógica de la dominación se impone, impenitente, en el contexto en que le ha tocado vivir, sin apenas espacio para el libre vuelo que parecería natural en todo individuo: “A veces sueño que soy un pájaro”, se plantea en un momento dado. Explican los organizadores: “a lo largo de un espectáculo impactante, David Alden se acerca a este clásico del siglo XX con un naturalismo plástico que se adentra en los referentes visuales del totalitarismo soviético. El montaje ahonda en el retrato de una sociedad disfuncional, marcada por la patología de la obsesión y el control sobre el ser humano”. El director en la ocasión no es sino Josep Pons, un especialista en partituras tan intrincadas, líricas y poderosas como la que creó Leóš Janáček para su ópera más apreciada.

Cuculand Souvenir

TNC, del 22 al 25 de noviembre

Tras el éxito obtenido en el Festival Grec este mismo año, la programación de Cuculand Souvenir en el TNC es una excelente noticia para todos los amantes de las artes escénicas que no tuvieron la ocasión de presenciar el espectáculo creado por Roberto Olivan: una obra espectacular, atrevida y muy entretenida,

incluso si permite trasladar en tono crítico nuestra acostumbrada manera de pasar el tiempo, gozando de un entretenimiento tecnológicamente inducido. La ilustración se produce al modo circense, y mayormente a través de la danza, lo cual supone en sí mismo una pirueta fascinante. Es ingente la cantidad de formas de captar la atención de espectador, e interpelarlo. Sus artífices no ahorran en recursos para maravillar a los ojos y, en la misma medida, animar a una revisión en positivo de la propia conciencia crítica. Un despliegue visual que no abusa de las grabaciones en video, sino que confía en las impensables contorsiones y equilibrios de los protagonistas, y seduce a través de bailes que van más allá de mera sensualidad, hallando incluso el espacio para el humor. Un must see, cuya segunda oportunidad no debe desperdiciarse.

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EXPOSICIONES

EXPOSICIONES

 01 / 11 / 18

Toulouse-Lautrec y el espíritu de Montmartre

Caixaforum Barcelona, hasta el 20 de enero de 2019

Toulouse-Lautrec y el espíritu de Montmartre es una exposición imprescindible, sin duda una de las mejores noticias para los amantes del arte del XIX y de las vanguardias. Pues es en el contexto del barrio marginal, hogar de artistas y almas sin demasiados apegos materiales, en que se desarrollan algunas de las tendencias más influyentes para el arte del s. XX. Un arte absolutamente antiacadémico, que -en efecto- crece al margen de normas y del “buen gusto” establecido. Toulouse-Lautrec, pintor vocacional de origen aristocrático, quedó atrapado en el mundo de la celebración, de un modo no siempre placentero. Experimentó como pocos el doble filo de la bohemia: por un lado, su ductilidad moral, fuente de una creatividad frenética que sería plasmada incluso en soportes efímeros, como cartones o carteles anunciando espectáculos de cabaret (pese a lo cual trascenderían, convirtiéndose en verdaderos iconos paganos, masivamente reproducidos); por otro lado, los excesos de horarios y costumbres que su frágil salud no había de llevar bien. A su madre le escribió, cuando era un joven de sólo 22 años: “Me gustaría contaros un poquito qué hago, pero es tan especial, tan 'fuera de la ley' que, a buen seguro, padre diría que soy un marginado. He tenido que hacer un esfuerzo muy grande para que como bien sabéis, contra mi voluntad estoy viviendo una vida bohemia y no me puedo acostumbrar a este ambiente”.

La magnífica exposición del Caixaforum recrea, hasta el 20 de enero y mediante un considerable número de piezas -se alcanza la tremenda cifra de 350- el microcosmos febril de la colina más canalla de la época, emplazamiento en que los espectáculos circenses y el cabaret -divertimentos populares, notablemente estimulantes para los artistas- estaban a la orden del día, así como también la sátira, reproducida gráficamente a través de la caricatura. El gran público descubrirá obras tan interesantes como las Théophile Alexandre Steinlen, Georges Bottini o Jean Veber, y podrá deleitarse con la habilidad de un Toulouse-Lautrec que no sólo es responsable de un figurativismo de trazo grueso y colores vívidos, mediante el cual retrata a los protagonistas de aquel elevado submundo, sino de una serie de obras que están perfectamente a la altura de los dos postimpresionistas más conocidos, Paul Gauguin y Vincent Van Gogh, influyendo -como aquellos- en el futuro prodigio parisino: Pablo Picasso.

MANUEL DUQUE - De la luz en el mundo

Fundació Vila Casas, hasta el 30 de diciembre

El trazo, poderoso, demarca un vacío y lo completa. Es movimiento que fija una realidad material, pero elevada a un rango ontológico por su cariz de huella, de piedra fundacional. Como un rito iniciático, ensayado con variaciones,

el rastro de esa realidad primigenia se exhibe en los cuadros de Manuel Duque, artista nacido en Nerva pero afincado en Sabadell, y de cuyo fallecimiento se cumplen dos décadas. Comisariada por Inma Prieto, la exposición De la luz al mundo recorre la trayectoria de un artista que desarrolló su lenguaje al margen de modas, movimientos y estilos, a través más de ochenta obras. A propósito de su lugar en el mundo del arte, y a propósito de su propia obra, Duque afirmó: “nunca he querido significar nada, cuando he dibujado una línea. Solo buscaba que esta línea estuviera viva por el trazo. Esto es lo que me interesaba, un trazo que estuviera vivo y no lo que explicara".

Stanley Kubrick

CCCB, hasta el 31 de marzo de 2019

Desde finales de octubre, el CCCB rinde homenaje a la carrera de un cineasta de referencia, autor de obras como 2001. Una odisea en el espacio, Barry Lyndon, Eyes Wide Shut, La naranja mecánica, El resplandor, La chaqueta metálica o Telefóno rojo. Volamos hacia Moscú.

Estamos delante de un espécimen único, absolutamente comprometido en su búsqueda de la perfección formal; búsqueda aplicada a temas complejos, que en varios casos conllevaron el rechazo de público, crítica y hasta la censura. Y es que, el monstruo que fue Kubrick logró escudriñar la psique del sapiens sapiens hasta límites insospechados, plasmando a través de narraciones ficticias lo que ningún discurso filosófico puede hacer entender (al menos, no con esa vivacidad). La exposición, originalmente ideada por el Museo del Cine de Frankfurt, cuenta con los comisarios Hans-Peter Reichmann, Tim Heptner, Deutsches Filminstitut y con el comisario Jordi Costa Vila, encargado de su adaptación. El diseño de los espacios en el CCCB, elemento fundamental, corre a cargo de Víctor Imperial y Andrés Ibáñez. En la web se explica: “En el 2003 se permitió por primera vez el acceso al patrimonio personal de Stanley Kubrick, y se procedió a su valoración. Los archivos del trabajo de Kubrick contenían una gran cantidad de material perteneciente a todas sus películas: documentos de investigación y producción, guiones, correspondencia, fotos fijas, utilería, vestuario, cámaras y objetivos. La exposición reúne en un área de alrededor de 1.000 metros cuadrados una cuidada selección de estos objetos. Se documenta toda la carrera del director, desde sus inicios con los cortodocumentales hasta su última película, Eyes Wide Shut (1999)”.

El cuerpo vestido. Siluetas y moda (1550–2015)

Museu del Disseny, exposición permanente

Aunque no se trata de una exposición temporal, recomendamos la muestra El cuerpo vestido. Siluetas y moda (1550–2015), que puede contemplarse en el Museu del Disseny. Una muestra en forma de recorrido, que exhibe ropas y vestidos de diferentes épocas:

“La exposición explica cómo el vestido modifica la apariencia del cuerpo mediante unas acciones que tienden a comprimirlo y a liberarlo alternativamente, desde el siglo XVI hasta la actualidad”. En este sentido, pone de relieve el aspecto nada accesorio -o epidérmico- de la moda. Lo que se lleva de cara al exterior, recubriendo el cuerpo, están inevitablemente arraigado a valores y formas de vivir. Fluctúan las tendencias, sin un patrón que a priori pueda ser claramente establecido por medio de algún tipo de lógica, pero ello no impide el carácter altamente sintomático de la vestimenta que es adoptada en cada momento histórico. Pues, como se explica, “el vestido cambia las proporciones y modifica la relación de la persona con respecto al espacio y a los demás individuos”, una afirmación de profundas implicaciones sociales y morales, en lo relativo a la comprensión de uno mismo y del vínculo con el mundo exterior.

Obras abiertas. El arte en movimiento, 1955-1975

La Pedrera, hasta el 27 de enero de 2019

La relación del espectador con la obra de arte, en el siglo XX, se ha transformado. Dejando atrás la decimonónica veneración del “genio” -en muchos casos paradigma de virtuosismo o de originalidad, en sentido plenamente romántico-

las creaciones contemporáneas interpelan vivamente al espectador, buscan despertar una reacción, un sentido en aquellos que las contemplan y completan, a través de una aprehensión que no es objetual, ni meramente intelectual. En la sala de exposiciones de La Pedrera se reúne una selección de obras de 37 artistas internacionales que muestran a través del movimiento la necesidad real de una interacción, algo que ya ensayaron las primeras vanguardias, en los albores del siglo XX. En esta suerte de “estética del movimiento” una nueva realidad -la realidad del devenir- demanda una constante adecuación de la mirada y de la concepción del hecho artístico, desafiando el estatismo y la cosificación, incluso si lo que anima esa nueva visión es una “cosa”, un artificio o constructo elaborado y perfectamente funcional como engranaje. La exposición ha sido comisariada por Jordi Ballartefd y Marianna Gelussi, quienes han seleccionado obras de artistas de diversa procedencia y sensibilidad, como Marina Apollonio, Alberto Biasi, Pol Bury, Alexander Calder, Gianni Colombo, Carlos Cruz-Diez, Dadamaino, Marcel Duchamp, entre muchos otros. Constan, igualmente, artistas representativos de esta corriente en Cataluña y en España, como Leandre Cristòfol, Ángel Duarte, Jordi Pericot, Eusebio Sempere o Francisco Sobrino.

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