Muchos dirán que no siempre es posible realizar paralelismos entre los negocios y el fútbol, pero siempre estaremos hablando de organizaciones, equipos y personas y retos. La fórmula original del tándem Guardiola-Tito Vilanova (2008-2014), basada en la Masía, se fue desdibujando en una progresiva ---aunque al principio imperceptible--- degradación hasta hoy, en que se cierra un ciclo con un futuro incierto.
¿Qué lecciones pueden extraer las empresas de este Barça para sus equipos empresariales? Estos son algunos de los principales riesgos que directores y equipos comerciales deben tener en cuenta si no quieren ver cómo su estela de éxitos se desvanece:
- Pérdida de competitividad
Esa es la moral que el Barça ha ido perdiendo y que el equipo de ventas tiene que saber mantener año tras año. Para conseguirlo, es necesario contar con equipos proactivos, con iniciativa, detectores de oportunidades en cliente actual y captadores de cliente nuevo. Y es aquí donde el director comercial debe situar los indicadores para anticipar caídas de ventas. Comentarios tipo “Ya conocemos a todos los clientes” o “Estamos en una posición inmejorable” pueden ser precursores de una debacle.
- Falta de humildad
En el terreno empresarial, la falta de humildad se hace evidente cuando no es posible enfrentarse o corregir a determinados vendedores, y director y vendedor se desplazan a la zona cómoda: “Yo, como jefe de ventas, no hago el esfuerzo de corregirlo y él como vendedor se duerme en los laureles”.
- Complacencia y autocomplacencia excesivas
Como directivos, debemos ejercer la tolerancia en su justa medida. Un exceso de intolerancia hacia el error puede llevar al vendedor a que no se atreva a proyectos nuevos, si existen posibilidades de fracaso. Pero demasiada tolerancia hace que el vendedor conviva con el error y con la imprecisión, cosa que el cliente, o el socio, al final, no admite.
Es imprescindible, por tanto, que el directivo dedique una parte de su tiempo a identificar errores en el proceso comercial, en el discurso y en los argumentarios; a ponerlos de manifiesto de forma asertiva y buenas maneras y a activar las medidas oportunas para corregir la situación.
- Evitar los reinos de taifas
- Exprimir una fórmula de éxito tiene un límite
Con las organizaciones, sucede lo mismo. Una empresa debe innovar en producto, en servicio, en marketing, pero también en ventas, porque hay muchas formas de vender y muchos campos de innovación en ventas. Así, las organizaciones saben que tienen gastar dinero en márketing (entre el 5% y el 20% de sus ventas), pero pocas veces son conscientes de la necesidad de invertir, también, en eficiencia y en organización comercial.
- Gestionar bien el mejor talento
En un equipo comercial la brújula emocional es fundamental si se quiere retener el talento. El jefe de ventas debe saber cómo están las diferentes personas del equipo y qué les preocupa, y construirles un marco donde se encuentren a gusto en cuanto a retos, plan de carrera, formación, ascensos y retribución. Si ese plan de futuro no se va trazando, los mejores tienden a marcharse.
Son épocas difíciles, también para las empresas y sus equipos empresariales. Pero si aprendemos de los ciclos y sabemos utilizar la cultura a nuestro favor, estaremos haciendo mucho para el futuro del equipo comercial y de las ventas de la empresa.
Porque, como dijo Cruyff, en el fútbol y en la gestión de ventas, “la calidad sin resultados es inútil, pero los resultados sin calidad son muy aburridos”.