SI GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ FUERA UNO DE LOS BEATLES

Usted conoce a García Márquez, ‘The Beatles» y Mercè Rodoreda

En una semana de abril, entre el 10 y el 17, conmemoramos tres muertes que aparentemente no tienen conexión de ningún tipo entre ellas: el 10 de abril de 1970 se anunciaba la muerte –la separación- de The Beatles; el 13 de abril de 1983 moría Mercè Rodoreda; el 17 de abril de 2014 moría Gabriel García Márquez. Vemos, a través de los ojos de Gabo, como conectan estos tres elementos.

A la pequeña Mercè, sus padres no la dejaban bailar. Se desesperaba, pero no la dejaban. Dice que durante unas Fiestas de Gràcia, al pasar por la plaza del Diamante y su entoldado, se  moría de ganas: “En general, esa ansiedad de bailar, que sus padres reprimieron siempre porque no era admisible en una chica decente, ha sido identificada por la propia escritora como la contrariedad original que le dio el impulso para escribir”, remarcaba Gabriel García Márquez el 18 de mayo de 1983 en un artículo publicado en el periódico El País, con motivo de la muerte de la escritora catalana (el 13 de abril de 1983) y que llevaba por título ¿Sabe usted quién era Mercè Rodoreda?.

Estación de tren de Aracataca, pueblo natal de Gabriel García Marquez

Este 17 de abril hace cinco años que murió Gabriel García Márquez, Gabo, premio Nobel de Literatura en 1982 y para quien, como es generalmente sabido, Barcelona y la agente literaria Carmen Balcells fueron clave para su inabarcable obra literaria.

García Márquez: “Mercè Rodoreda es la única escritora (o el único escritor) que he visitado sin conocerla, impulsado por una admiración irresistible”.

Explicaba García Márquez en el artículo antes mencionado que le entristeció mucho no haberse enterado de la muerte lejos de España de una de las escritoras que más admiraba. “Mercè Rodoreda es la única escritora (o el único escritor) que he visitado sin conocerla, impulsado por una admiración irresistible”.

No se conocían en persona, pero si a través de sus textos: “Me llamó la atención que de todo el escrito por mí le interesaba más que nada el gallo de El coronel no tiene quien le escriba, y a ella le sorprendió que me gustara tanto la rifa de la cafetera en La plaza del Diamante”, relata Gabo. El premio Nobel también explica que “pocos autores han hecho precisiones tan concretas y útiles sobre el proceso subconsciente de la creación literaria como las que hizo Mercè Rodoreda en los prólogos de sus libros. ‘Una novela es un acto mágico’, escribió”.

Nacido en Aracataca, un pequeño pueblo del Caribe colombiano, fue durante sus estudios de Derecho cuando Gabriel García Márquez empezó a descubrir su vocación por la escritura. Su primer cuento, La tercera resignación, apareció en el diario El Espectador en 1947. Poco después empezó a trabajar de reportero en El Universal y abandonó los estudios de abogado.

En 1955 publicó su primera novela, La hojarasca, a la cual siguió, seis años después, El coronel no tiene quien le escriba, un relato en el que ya aparecen los elementos que configurarían su estilo.

En 1955 publicó su primera novela, La hojarasca, a la cual siguió, seis años después, El coronel no tiene quien le escriba, un relato en el que ya aparecen los elementos que configurarían su estilo, unos elementos a los que da forma en su gran obra, Cien años de soledad, creando un territorio imaginario donde lo mágico y lo inverosímil se entrecruzan de manera sorprendente con los acontecimientos cotidianos y reales. Así, da vida a una estirpe protagonista: los Buendía, y a un pueblo imaginario: Macondo. Un pueblo del que se dijo que estaba inspirado en su Aracataca natal, lo cual elevó a tal punto la fama de esa población que, años más tarde, llegó a celebrarse un referéndum para cambiar su nombre oficial por el de Aracataca – Macondo, registrándose un resultado muy ajustado que rechazó la propuesta.

Convertido ya en escritor de fama mundial, se trasladó con su familia a Barcelona, hasta que en 1981 fijó su residencia definitiva en México. En ambos lugares continuó publicando relatos, un texto teatral y su libro de memorias Vivir para contarla, hasta su última novela, Memoria de mis putas tristes, aparecida en 2004.

«Es casi un destino, o al menos una magia, que en un mismo año, en un mismo mes, casi en una misma semana, se publicara en el mundo, por un lado Cien años de soledad y después el álbum de The Beatles Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”

The Beatles en Estocolmo, Suecia en 1963, autor desconocido

Y si queremos vislumbrar otros actos mágicos, subconscientes o paraconscientes, veamos qué  dice el historiador Juan Esteban Constaín en la web del Centro Gabo: «Es casi un destino, o al menos una magia, que en un mismo año, en un mismo mes, casi en una misma semana, se publicara en el mundo, por un lado Cien años de soledad y después el álbum de The Beatles Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Se podría decir que ambas obras, cada una a su manera, hicieron el tránsito en el mundo entre la imagen en blanco y negro y los colores: por la exuberancia, por la belleza, por el desbordamiento de las formas en cada una de ellas».

En palabras de un lector que adora García Márquez y que inculcó la música de The Beatles a su hija, Robert Roda: “En un momento en el que la música más moderna que se podía escuchar en la España franquista era el Dúo Dinámico, The Beatles supusieron adentrarse en una nueva dimensión de la música. García Márquez, desde sus primeras novelas, rompió moldes: el dominio del lenguaje narrativo por encima de la historia narrada. Hay que ser un verdadero maestro para conseguir algo así”.

Gabo: “Tengo la impresión que el mundo fue igual desde mi nacimiento hasta que The Beatles empezaron a cantar. Todo cambió entonces”.

En todo caso, sabemos qué veía García Márquez en The Beatles, el mismo deslumbramiento que sintió cuando leyó por primera vez La plaza del Diamante: “Tengo la impresión que el mundo fue igual desde mi nacimiento hasta que The Beatles empezaron a cantar. Todo cambió entonces”. Lo explicó Gabo en otro artículo, el 16 de diciembre de 1980, con motivo de otra muerte, la de John Lennon. El artículo lo tituló Sí: la nostalgia sigue siendo igual que antes. “La única nostalgia común que uno tiene con sus hijos son las canciones de The Beatles”,  subrayó.

Nacido en Liverpool en 1942, James Paul McCartney conoció a George Harrison en el instituto con solo 11 años. A los 15 conoce a John Lennon y, juntos, empiezan a componer temas. Después de formar parte de varios grupos, en 1960 adoptan el nombre de The Beatles, con el cual se dan a conocer en el bar Indra, de Hamburgo, tocando canciones de otros artistas.

No es hasta sus actuaciones en el club Cavern, de su ciudad natal, cuando empiezan a tocar sus propias composiciones que los catapultan al éxito. Desde 1963 hasta su disolución en 1970, la banda publica 13 álbumes de estudio y 2 más en directo. Su fama mundial consigue cotas nunca vistas y sus en directo crean auténticos problemas de orden público entre sus fans. Las películas Help y Qué noche la de aquel día son éxitos de taquilla pero, en 1966, el grupo deja de actuar en directo.

Portada del primer disco de The Beatles, Please, please me, de 1963.

A través de los ojos y los textos de Gabo podemos divisar que Rodoreda y The Beatles fueron dos de los referentes extraordinarios del Nobel colombiano: “No olvidaré nunca aquel día memorable de 1963, en México, cuando escuché por primera vez de una manera consciente una canción de The Beatles. A partir de entonces descubrí que el universo estaba contaminado por ellos. En la casa en la que vivía apenas teníamos donde sentarnos, había solo dos discos: una selección de preludios de Debussy y el primer disco de The Beatles”.

Podemos recordar que mientras grababan el álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, McCartney sugirió crear un alter ego de The Beatles, la banda del Sargent Pepper. Dice que estaban cansados de ser quién eran (Milles, Barry. Paul McCartney: Many Years From Now, Henry Holt and Company, 1998). Gabo, mientras escribía el artículo con motivo de la muerte de Lennon reconocía que se encontraba “pensando todo esto ante una ventana lúgubre donde cae la nieve, con más de cincuenta años encima y todavía sin saber muy bien quién soy, ni qué carajo hago aquí”.

Gabo también precisaba que “La vida privada de Mercè Rodoreda es uno de los misterios mejor guardados de la muy misteriosa ciudad de Barcelona. No conozco nadie que la haya conocido bien, que pueda decir con certeza como era”

Gabo también precisaba que “La vida privada de Mercè Rodoreda es uno de los misterios mejor guardados de la muy misteriosa ciudad de Barcelona. No conozco nadie que la haya conocido bien, que pueda decir con certeza como era, y sus libros solo permiten entrever una sensibilidad casi excesiva y un amor por su gente y por la vida de su vecindario que es quizás lo que da un alcance universal a sus novelas”. Tal vez el motivo de todo ello era y es su afiliación a la masonería.

“Nunca supe por qué, al despedirme en el ascensor, me dijo: ‘Usted tiene mucho sentido del humor’”, explica Gabo de la única vez que vio a Rodoreda. La vida y el arte pueden ser un decurso mágico y misterioso.