Recuerdos de un festival fantástico

Sitges es mucho más que un gran atracón de gore y desfiles de zombis por el centro del pueblo. Sitges es nuestro gran evento cinematográfico. Con 51 ediciones y la fantasía como leitmotiv, el certamen ha pasado de ser una voluntariosa y simpática Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror, organizada entre cuatro colegas, a convertirse en el escaparate y escenario del cine de género más popular, con más de 200.000 visitantes, 600 periodistas acreditados y 2.000 profesionales.
E

l Festival de Sitges ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Algunos nostálgicos dicen que ya nada tiene que ver con lo que fue y que se ha convertido en un espacio inhabitable para crítica y prensa, como la mayoría de los festivales de primera categoría.

Lo cierto es que el gran encanto de Sitges siempre ha sido la capacidad para encontrar un extraordinario equilibrio entre las exigencias de un festival internacional (una selección de películas trabajada y cuidada con criterio durante todo el año, invitados de categoría, secciones paralelas de interés y encuentros profesionales, entre otras cosas) con una ambiente cálido y cercano, en el que no es difícil acabar tomando una cerveza con Guillermo del Toro en el bar del Auditori o charlando con Emma Suárez en una de las fiestas que se organizan a diario durante el festival.

Sitges es un potente motor y dinamizador de la industria audiovisual y no solo del género fantástico. El festival ha sido punto de encuentro de creadores y ha visto nacer proyectos, iniciativas y negocios diversos. También ha conocido las alegrías y miserias de estrellas nacionales e internacionales. Desde Anthony Perkins a David Cronenberg, pasando por Quentin Tarantino, muchos astros han dejado huella e historias para no dormir entre las paredes del Hotel Calipolis o Melià.

Mientras todavía resuenan los aplausos desde el Auditori, en cuanto la figura de King Kong agarra la avioneta en la pantalla, o atruenan los rugidos del numeroso público ante el que un sádico asiático arranca con sus manos el corazón de la actriz de reparto. Mientras eso sucede, hemos preguntado por anécdotas y recuerdos a diversas personas vinculadas con el festival a lo largo de su historia.

Paco Plaza. Director.

Para mí Sitges es uno de los mejores festivales del mundo. Está súper consolidado pero sigue siendo muy cercano y entrañable. Es un festival donde la gente va a que las pelis le gusten. El público siempre entra a favor de las pelis y eso no es habitual.

A Jaume Balagueró y a J. A. Bayona los conocí en Sitges. A lo mejor no hubiera hecho Rec sin el festival… Para mí el año más importante fue el 2007. Inauguró J., con El Orfanato, y luego también proyectamos Rec… Y a los dos nos fue súper bien. Esa coincidencia fue milagrosa. Ese año las pelis importantes del festival eran españolas y, además, hechas por colegas… Un sueño.

Joan Lluís Goas. Productor, periodista y director del festival de 1983 a 1992.

Recuerdo la llegada de Cristopher Lee. Se pasó todo el festival arisco, distante, hablando únicamente en inglés, sin querer decir nada sobre cine fantástico ni sobre la figura de Drácula, diciendo que él era un actor y que había trabajado con Spielberg. Hasta que el último día recordó el rodaje de Vampir-Cuadecuc, con Pere Portabella, y acabó hablando en perfecto castellano y cantando Baixant de la Font del Gat en catalán. Maravilloso!

Sin embargo, Anthony Perkins era de armas tomar. Estaba realmente perturbado, extraño, vino muy cruzado, en un papel de súper estrella que no tenía nada que ver con la situación. Y empezó a ponerse muy arisco cuando desde la organización nos negamos a irle a buscar marihuana.

Me quedo con los recuerdos vividos con grandes cineastas cuando tan solo eran frikis y amantes del género.

Jaume Figueras. Periodista y crítico de cine.

Mi recuerdo es de cuando el Auditori no existía y tampoco existía el hotel Melià. La sede del festival era el cine Retiro y muchas películas llegaban sin subtítulos. En uno de los primeros festivales, creo que, en 1973, se pasó una película coreana con subtítulos en sueco mientras una voluntariosa voz femenina en off leía una elemental traducción en castellano desde la cabina de proyección y intentaba hacer todas las voces de los actores. ¡Inolvidable!

Edmon Roch. Productor, crítico y responsable de prensa del festival de 1989 a 1992.

Mi recuerdo favorito seguramente es el de Fay Wray descubriendo el Palau Maricel el día de su rueda de prensa, y pidiendo poder regresar para una visita privada que tuve el placer de darle… Y subirla hasta arriba de todo donde le gustó oler el Mediterráneo y contarme anécdotas de rodaje de El malvado Zaroff y de Los crímenes del Museo, y de Doctor X… Pero nunca de King Kong… A partir de ese momento nos encontramos en varias ocasiones y me contaba con memoria prodigiosa anécdotas de rodaje y de Paul Lukas.

Prometió regresar a Sitges, porque quería volver al Maricel… También recuerdo el show de Sam Raimi demostrando su condición de stuntman al presentar Darkman, dando un susto de muerte al presentador de la gala y a media platea.

Pere Vall. Periodista y crítico cinematográfico.

Fue a principios de los años 90, y yo trabajaba para el diario El Observador de la Actualidad. Me tocó hacer una entrevista a Dolph Lundgren. ¿Qué hacía yo entrevistando a un cachas súper duro… precisamente yo, que por aquel entonces iba de intelectualillo de Filmoteca? Pues tengo que confesar que hablar con el astro sueco me sirvió de escarmiento, y desde entonces he tratado con el mismo rigor a los ídolos de los hípsters y a las estrellas mainstream. El señor Lundgren, que rodaba y sigue rodando películas palomiteras, me sorprendió por su educación y cultura, su saber estar y, por supuesto, por su desorbitada altura y su asesino apretón de manos. Mis dedos no han recuperado el riego sanguíneo desde aquel día. Recordemos que Dolph estudió ingeniería química y, según la Wikipedia, habla seis idiomas: sueco, inglés, alemán, francés, español y un poco de japonés. ¿Para cuándo catalán? Dolph, ¡te necesitamos!

Carolina López. Directora de Animac Lleida, Xcèntric y programadora de Anima’t, en el Festival de Sitges, de 1993 a 2004. Diez años dan para muchos recuerdos, pero ahí van algunas imágenes inolvidables.

Montando con su nieta Béatrice-Martin la exposición La Fabulosa Fauna de Ladislas Starewitch y tocar esas marionetas maravillosas, tan antiguas…

Eva Svankmajerová emocionada, junto a Jan Svankmajer en la exposición Jan y Eva Svankmajer. El lenguaje de la analogía, y visitando con ambos el cementerio de Sitges.

El día que llegaron los dibujos originales de Osamu Tezuka a Sitges para la exposición Tezuka, El emperador del Anime, no lo podía creer.

Visitando la colonia Güell con Isao Takahata, que vino con motivo del festival.

La oscarizada octogenaria Faith Hubley presentando una parte de su retrospectiva en la pantalla al aire libre de Anima’t a la Fresca a los niños y niñas de Sitges y bañándose en la playa de Sant Sebastià al día siguiente.

Presentando a decenas de artistas de todo el mundo en el Cine Prado, entre ellos a Saul Bass o a los Hermanos Quay.

El gran Satoshi Kon amabilísimo firmando autógrafos hasta el último fan durante casi 3 horas.

Álex Gorina. Crítico de cine y director del festival durante cinco años.

1995 fue un Sitges inolvidable para mí: mi segundo año como director, con Ray Harryhausen como invitado honorífico, Álex de la Iglesia haciendo reventar el Auditori con El día de la bestia, y el público bramando contra Manoel de Oliveira y su O convento, uno de aquellos títulos odiados por los puristas, aunque no tanto como 71 fragmentos de una cronología al azar de Michael Haneke, que ganó más tarde. Los espectadores me querían matar por haberla programado, me persiguieron para pegarme hasta el Cau de la Vila. ¡Tardarían una década más en descubrir que Haneke era un genio! ¡No te puedes anticipar tanto a las modas!

Pero en 1995 fue el año en el que Todd Haynes volvió al festival. Lo habíamos descubierto años antes con Poison, y en 1995 vino con Safe, uno de sus films más secretos. Nos hicimos muy amigos, nos enamoramos. Y unas semanas más tarde le acompañé a unas vacaciones en Lanzarote. Recuerdo dar la vuelta a la isla con un coche de alquiler escuchando todas las canciones que acabarían formando parte de Velvet Goldmine, su obra maestra, y recuerdo leer el guion con él en la cama del hotel, y otras maravillas que no explicaré ahora.

Sitges ha sido media vida para mí, y a veces media muerte. Pero también fue el origen de una de las historias de amor más imposibles y preciosas que se puedan soñar.

Imágenes destacadas:
1. Andrew Funk, presidente de la fundación Homeless Entrepreneur
2. Carteles de algunas de las películas del festival.
3. La actriz Marta Milans presentó “Asher”, de Ron Perlman.
4.“Me han violado dos veces y escapé por poco de la tercera”, confesó Pam Grier, actriz de “Jackie Brown”.
5. Entrada del festival
6. Jack Taylor, viejo conocido del festival y rostro imprescindible del cine de género.
7. Asistentes al festival
8. François Simard, Anouk Whissell, Yoann-Karl Whissell, directores de la película Turbo Kid
9. Álvaro Morte
10. Asistentes al festival
11. Michelle Jenner llega saludando a los fans.
12. Luís Tosar. Sitges es también un gran escaparate para el cine español.
13. Ernesto Alterio
14. Adriana Torrebejano