Presente y futuro de la energía, una radiografía

Presente y futuro de la energía, una radiografía

La eficiencia y la seguridad del abastecimiento serán factores fundamentales para que la transición hacia un nuevo modelo de energía más limpio sea un éxito. Hoy, España encara su horizonte energético diversificando sus fuentes de aprovisionamiento y apostando por la innovación.

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Presente y futuro de la energía, una radiografía

La eficiencia y la seguridad del abastecimiento serán factores fundamentales para que la transición hacia un nuevo modelo de energía más limpio sea un éxito. Hoy, España encara su horizonte energético diversificando sus fuentes de aprovisionamiento y apostando por la innovación.

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Mucho ha cambiado el panorama energético español desde los años 80 del siglo pasado, cuando el 73% de la energía primaria del país provenía de petróleo, según datos del CES (Consejo Económico y Social de España). Hoy, el porcentaje se ha reducido a menos de la mitad (42%) y las energías renovables (agua, viento y sol) constituyen ya la tercera fuente de producción energética (14%), por encima de la nuclear (11,9%) y del carbón (10,5%). El gas natural genera el 20% del total de la energía española, ocupando el segundo puesto como fuente de energía primaria.

Pero, pese a la progresiva contención del consumo de petróleo en los últimos treinta años, los objetivos de la UE de reducción del 20% de las emisiones de gases con efecto invernadero antes de 2020 parecen aún lejanos. La conquista de este exigente objetivo pasa necesariamente por un cambio de modelo energético que deberá priorizar la eficiencia y reforzar el papel de las energías renovables sin descuidar la seguridad del abastecimiento.

En este sentido, la Agencia Internacional de la Energía sostiene que la apuesta por la eficiencia energética será responsable de casi un 60% de la reducción de las emisiones. Iniciativas como la cogeneración de energía –el uso productivo del calor residual obtenido en el proceso de generación de energía eléctrica a partir de gas natural para, por ejemplo, calentar agua– pueden reducir drásticamente el consumo energético primario tanto en la industria como en el sector residencial.

El gas natural se revela en este contexto como una herramienta útil y valiosa para asegurar una transición energética sostenible. No sólo por su papel en la cogeneración y su potencial como combustible en el transporte terrestre y marítimo sino, sobre todo, como respaldo energético en la producción eléctrica cuando los recursos renovables, como el sol y el viento, no estén disponibles. Tal y como señaló el comisario Europeo de Acción por el Clima y la Energía, Miguel Arias Cañete, durante la Conferencia por la Energía EU- Noruega, “el gas jugará un papel fundamental en la transición energética y ayudará a Europa a conquistar su ambicioso objetivo de cero emisiones en 2050”. El comisario destacó “la perfecta flexibilidad que ofrece el gas natural a la hora de completar la producción de electricidad” procedente de fuentes renovables y variables como el viento o la energía solar, por lo que no dudó en afirmar que el gas actuará como “puente” hacia la descarbonización de la energía en Europa. De acuerdo con los objetivos marcados por la UE, el consumo de gas natural debería representar en 2030 entre el 29% y el 30% del total del consumo de energía final lo que, en el mercado español, supondría un aumento necesario del 10% respecto a la situación actual.

 

GAS NATURAL: VENTAJAS DE UNA ENERGÍA EFICIENTE

Según el informe El papel del gas natural en una economía española baja en emisiones, elaborado por KPMG en colaboración con Sedigas, “el gas natural ofrece ventajas singulares respecto a otras fuentes de energía, siendo una de las tecnologías más eficientes económicamente”. Según el mismo estudio, en un contexto gasístico del 33% del mix energético español, la consolidada infraestructura gasista del país no sólo favorecería el cumplimiento de los objetivos de descarbonización de la UE sino que podría llegar a generar un ahorro de hasta 223 millones de euros anuales. Todo ello, debido a 4 motivos:

1) Supone una mejora medioambiental. En un país en el que el 90% de las mercancías viaja en camión y en el cual la edad media de los 30 millones de coches que componen su parque de vehículos supera los 12 años, cualquier intento de reducción de emisiones pasará, necesariamente, por un cambio de modelo del uso de combustibles en la movilidad. En este sentido, el gas natural constituye una solución capaz de reducir más de un 20% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en los transportes. Concretamente, un 23% respecto a los coches de gasolina y un 16% respecto a los camiones y autobuses diésel, según el estudio Greenhouse gas intensity of Gas Natural (Asociación NGVA Europe). Esto significa que el uso de gas natural en los transportes no solo puede favorecer un avance hacia la descarbonización global sino provocar también positivos directos en la salud de las personas gracias a la mejora de la calidad del aire de sus ciudades.

2) Complementa la capacidad de las energías renovables. La intermitencia de la producción de energías renovables –dependientes de recursos imprevisibles como el viento y el sol–, y la ausencia de una tecnología que permita almacenarlas en grandes cantidades requiere de una energía complementaria que no sólo asegure el abastecimiento, sino que lo haga de forma eficiente. En este sentido, los ciclos combinados –centrales de generación de energía eléctrica en las que se transforma la energía térmica sobrante de la combustión del gas natural en electricidad– y la alta capacidad ya instalada en España (25,3 GW) de este modelo de producción podrían jugar un papel fundamental para conquistar los objetivos de penetración de las renovables en el horizonte 2030. La limitada proporción de gases de efecto invernadero que generan estas plantas sitúan al gas natural como la energía térmica de origen fósil más limpia.

3) Favorece la competitividad del sector industrial. El gas natural ofrece múltiples ventajas competitivas a la industria: tiene un alto poder calorífico, lo que reduce la cantidad de combustible necesaria; gracias al actual desarrollo de la infraestructura gasística, evita las inversiones en almacenaje o preparación, a diferencia de lo que ocurre con el petróleo o el carbón; es flexible, porque permite a las industrias arranques y paradas rápidas en su demanda y consumo; y es eficiente, ya que, a través de la cogeneración, utiliza el calor sobrante de su propio proceso de transformación para generar electricidad. El consumo de gas natural en la industria española presenta una cuota histórica del 40-44% del total por lo que preservar estos niveles aseguraría la estabilidad de la competitividad económica del sector.

4) Garantiza la seguridad de suministro de forma sostenible. España dispone de una potente y madura infraestructura gasista (más de 13.000 km de gasoductos) lo que significa que, potenciando su utilización, se rentabilizaría una infraestructura existente sin generar nuevos costes presentes o futuro. Del mismo modo, la notable diversificación de fuentes de abastecimiento de gas natural que ha alcanzado el país en los últimos años permite garantizar la seguridad del suministro energético en un contexto global siempre cambiante: una noticia excelente para la tranquilidad energética del país.

 

ESPAÑA, LÍDER EN EXPERTICE E INFRAESTRUCTURA GASÍSTICA

Además, hoy España es también un líder mundial en el conocimiento y uso de la tecnología del Gas Natural Licuado (GNL). Este elemento procesado que se obtiene del enfriamiento del gas natural para facilitar su transporte por mar representará, según previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), más de la mitad del comercio mundial de gas en 2040, frente al 25% que representaba en el año 2000.

España es, en la actualidad, uno de los mayores operadores de GNL del mundo y un referente internacional en la materia gracias a su extensa capacidad de gestión de esta tecnología. La innovadora apuesta por una transformación de las plantas de ciclo combinado en regasificadoras de gas natural licuado realizada en los primeros años de la década de 2010, junto a la estratégica situación geográfica del país, han convertido a España un líder mundial en el conocimiento y uso de la tecnología del GNL.

Esta posición preeminente en el sector del gas no puede entenderse sin el rol ejercido por la compañía gasística Naturgy a lo largo de sus 175 años de historia en nuestro país. Naturgy fue la primera compañía de gas fundada en España (1843) y fue pionera en la distribución del gas natural en la Península Ibérica (1869). 175 años después, la empresa energética sigue liderando la distribución de gas natural en la Península Ibérica. Actualmente, es la mayor compañía integrada de gas y electricidad en España y Latinoamérica, con más de 18 millones de clientes en el mundo y con una fuerte presencia en los mercados energéticos de España, México, Brasil, Chile, Argentina y Perú.

Los datos han sido extraídos del briefing facilitado por Naturgy para la elaboración del artículo. La fuente original cita: “Nuestro país es líder europeo en términos de capacidad de almacenamiento de gas natural y capacidad de regasificación, con un 40% y un 32% de la capacidad total europea, respectivamente. En total dispone de 6 plantas de regasificación, 3 almacenamientos subterráneos y 2 conexiones internacionales, con lo que podría llegar a importar más de 93 TWh de gas natural”.

 

DIVERSIFICAR FUENTES, CLAVE PARA ASEGURAR LA ENERGÍA DEL FUTURO

El gas natural licuado está jugando un papel fundamental en la consecución de este hito. Hoy, nuestro país es un punto clave de entrada de este tipo de gas procedente, principalmente, de África y del océano Atlántico. España se ha convertido en un hub europeo de GNL gracias a su estratégica posición geográfica y a su alta capacidad de regasificación –cuenta con 7 regasificadoras del total de 23 que hay en Europa–. Se trata de un mercado sin duda en expansión, tal y como demuestra el aumento de su cuota sobre el consumo total en España, de más del 30%, experimentada entre 1998 y 2010.

Naturgy está apostando fuerte por esta tecnología. Su reciente acuerdo a largo plazo con la empresa rusa Yamal LNG permitirá suministrar gas al suroeste de Europa mediante la descarga y regasificación de cargamentos de 172.600 metros cúbicos de gas –el equivalente al consumo de Madrid de un mes– transportados en buques hasta las instalaciones gasísticas de la costa española. Se trata del primer contrato de largo plazo de importación de GNL con Rusia que busca garantizar la diversificación y seguridad del suministro de Europa apostando al mismo tiempo por España como hub del GNL europeo.

Del mismo modo, los nuevos acuerdos alcanzados con diversos países proveedores de gas natural han jugado un rol fundamental a la hora de conquistar la seguridad de abastecimiento actual, impensable hace 15 años.  Hoy, por ejemplo, España puede aprovisionarse directamente de Argelia a través del gasoducto que une ambos países.  En este sentido, Naturgy y SONATRACH (la compañía argelina Sociéte Nationale pour la Recherche, la Production, le Transport, la Transformation et la Commercialisation des Hydrocarbures, S.p.A) firmaron en junio de 2018 un acuerdo de renovación de suministros de gas a España provenientes de Argelia, que actualmente representan más del 40% del aprovisionamiento de Naturgy. La alianza entre ambas compañías asegura el suministro estable de gas a España con una mejora de las condiciones y un horizonte efectivo hasta el año 2030.

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