Peaky Blinders, la familia Shelby

Peaky Blinders y el valor de la sastrería

A la espera del estreno de su quinta temporada, repasamos el vestuario de 'Peaky Blinders', una serie que ha conseguido poner en primer plano la moda de los años veinte. No sólo Chanel y Poiret marcaron la época, sino también la verdadera sastrería masculina. Hoy, incluso Messi luce su legado.

“La moda es efímera, el arte es eterno. De hecho, ¿qué es en realidad la moda? La moda es tan sólo una forma de fealdad, tan absolutamente insoportable que debemos cambiarla cada seis meses. Es evidente que, si fuera bonita y sensata, no la modificaríamos; difícilmente se cambia algo que combina dos cualidades tan escasas. De hecho, cuando un vestido ha logrado reunir esta combinación, se ha mantenido inalterado en sus principios y usos durante siglos”, expone Oscar Wilde en uno de los ensayos reunidos en Filosofía del vestido (ed. Casimiro). Un dandy, como él, alababa los uniformes de los trabajadores de principios del siglo XIX, mientras criticaba abiertamente los trajes de la corte inglesa y de otros imperios de la época, con el diseñador Charles Frederick Worth en primera fila. Hoy, siglos después, admiramos tanto aquellas piezas cortesanas que incluso el Museo del Diseño de Barcelona las expone, pero Wilde ponía de relieve que el confort era crucial, y que la personalidad e identificación con cierto tipo de indumentaria es básico. Como él decía, la famosa frase “para lucir hay que sufrir” era, y es, una “absoluta tontería”.

Así lo demostró hace unas semanas la plantilla del Barça cuando los jugadores visitaron Inglaterra. Sus tres piezas a medida, los zapatos Oxford e incluso algún reloj de bolsillo causaron furor en las redes sociales. La colección es obra del famoso modista estadounidense Thom Browne, y recuerda la empleada por la banda de gangsters que protagoniza Peaky Blinders. En palabras de Browne: “No tenía presente la serie, yo diría que influyó más bien mi recuerdo de cuando trabajaba de vendedor en Giorgio Armani y, después, en el taller de costura de Ralph Lauren, pero sobre todo el trabajo de ciertos sastres a la mi ciudad natal, Allenton, en Pensilvania”, donde durante siglos la clase política iba impecablemente vestida.

 

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El modista estadounidense Tom Browne, que ha diseñado los vestidos que la plantilla del Barça lució en Londres, explica: “no tenía presente la serie Peaky Blinders, yo diría que influyó más bien mi recuerdo de cuando trabajaba de vendedor en Giorgio Armani y, después, en el taller de costura de Ralph Lauren, pero sobre todo el trabajo de ciertos sastres en mi ciudad natal, Allenton, en Pensilvania”

Los años veinte, periodo de entreguerras, supusieron una verdadera revolución en el mundo de la moda. Adiós al corsé y al llamado miriñaque -semicírculos de metal que las mujeres llevaban para poder meterse dentro de unos vestidos de patrones imposibles- que, más que Coco Chanel y Paul Poiret, fue Mademoiselle Vionnet quien se encargó de acabar con ellos, gracias a la técnica del bias-cut, cortando la ropa en diagonal para atar el vestido en uno de los laterales del cuerpo. Lo que hoy en día llamamos ‘wrap dress‘ y que nace de la mano de la gran Diane von Furstenberg en los setenta, quien siempre ha mencionado a Vionnet como referente crucial.

Francesa de nacimiento, Madelaine Vionnet emigró a Londres con sólo veinte años y comenzó a trabajar en un taller. Por las tardes paseaba por las tiendas de sastrería de la que, aún hoy, se llama “milla de oro” de la vestimenta masculina, Savile Row. Precisamente la idea del bias-cut fue inspirada por el patronaje masculino que entonces se veía en los escaparates de aquella calle londinense, y que hoy se puede ver en Peaky Blinders.

El creador de la serie, Steven Knight, se inspiró en su propia familia, los Sheldon, y en las historias que le contaba su padre. En declaraciones a History Extra, Kight explica: “Me relató que cuando tenía ocho o nueve años su padre le dio un mensaje en un pedazo de papel y dijo ‘ve y entrégalo a tus tíos’. Sus tíos eran los Sheldon, que eventualmente se convirtieron en los Shelby”. Nunca llegó a explicar qué decía aquella nota…

En la serie, la familia de gangsters se llama Peaky Blinders por su astucia en las peleas, extorsiones y luchas de poder, luciendo hojas de afeitar cosidas a las gorras. En realidad, lo que llevaban era cuchillas, porque estas hojas de afeitar no estuvieron disponibles en el Reino Unido hasta después de la guerra y habrían sido caras de conseguir. Se cree que la idea de las hojas de afeitar se inspiró en la novela A Walk Down Summer Lane de John Douglas, que refiere una famosa calle de Birmingham. Lo más probable es que las armas cegadoras que usaban realmente los Peaky Blinders fueran cinturones y sus botas con punta de acero. En la serie, no obstante, el zapato predominante es el modelo Oxford, cuyo origen es precisamente la universidad de este nombre, siendo aquel el calzado utilizado por sus estudiantes. Aunque existen muchas versiones, el modelo clásico por excelencia es el negro, con las conocidas perforaciones, que nacieron con la intención de hacer unos zapatos que pudieran respirar.

 

Durante los años 20, en Inglaterra, la moda masculina consistía en un set de tres piezas, pero con el pantalón a la altura del tobillo, más corto que hoy en día, una americana y un chaleco interior a juego. El tejido más utilizado era el tweed en espiga y en tonos grises o marrones. Los más jóvenes, como vemos en el vestuario del John y Michael Peaky, comenzaban a introducir un poco de color, en trajes de raya diplomática en azul marino y rojo. La gorra, también en tweed y a conjunto con el resto del vestido, era un símbolo de humildad por la forma, igual a la de los obreros, pero con un tejido que denotaba el poder adquisitivo.

Resultan curiosos los cuellos redondos de las camisas masculinas, acompañados de corbatas o pajaritas, llamados Peter Pan en los años sesenta, cuando fueron apropiados para la moda femenina.

Las mujeres, como podemos ver en la evolución estética de Ada Shelby, la hermana del protagonista, llevaban pelo corto o un bob sin flequillo, vestidos a la altura de las rodillas, holgados, sin marcar la silueta femenina y con evidentes guiños a países lejanos, tanto a Japón como a Rusia, a sus famosos Ballets russes. Los bolsos de mano, siempre en pequeño formato y rectangulares, o bombonera, eran un homenaje a los estampados y patrones del antiguo imperio austrohúngaro, que aún se pueden encontrar en mercados de segunda mano y tiendas vintage en Londres, Viena o París. Los kimonos, ahora que por fin de nuevo se llevan en la calle, eran y son en la serie una huella de los que diseñó Paul Poiret. Como explica la diseñadora y estilista de la serie, Stephanie Collie: “Actualmente, los años veinte y los batines, las transparencias, los abrigos con detalles florales y los bordados japoneses están de moda, evidentemente en otros materiales, pero muestran el mapamundi de entonces. Incluso Coco Chanel tuvo affairs con músicos y personalidades rusas”, como demuestra la película Coco Chanel & Igor Stravinsky.

Como decía Wilde, el arte no tiene fecha de caducidad y las verdaderas creaciones de indumentaria tampoco. Sería bueno que entre todos hiciéramos prevalecer la elegancia confortable y las influencias provenientes de todo el mundo.

Ada también lleva un abrigo con detalles en el puño, cuello de pelo y medias con tonos claros, ya que los zapatos Mary Jane, con cierre lateral, eran la imagen de la época. Hoy, incluso Dr. Martens tiene un modelo Mary Jane. Cómo mudan las tendencias…

Como decía Wilde, el arte no tiene fecha de caducidad y las verdaderas creaciones de indumentaria tampoco. Sería bueno que entre todos hiciéramos prevalecer la elegancia confortable y las influencias provenientes de todo el mundo. Todavía hoy, y no sólo en Savile Row, hay artesanos que, como demuestra Peaky Blinders, marcan la diferencia y otorgan ya no la notoriedad que rehuían muchos dandis, sino la fusión con la propia y única identidad personal o familiar.