Moda y feminismo: de Sex and the City a Gossip Girl

El pasado 6 de junio se celebraban los 20 años de la emisión del primer capítulo de Sex and the City, una serie que, durante sus 6 temporadas, selló el binomio moda y ficción televisiva. Su estela la han seguido fenómenos como Gossip Girl, que este septiembre celebra su 11º aniversario, Mad Men y Girls, entre otros.

E

n 1997, la escritora Candace Bushnell publicó el libro Sex and the City (Sexo en Nueva York, ed. DeBolsillo, 2016), basado en sus propias experiencias que después narraba el The New York Observer. Sólo un año más tarde, HBO estrenaba la adaptación de la serie. La amistad entre las cuatro amigas y sus delirios fashionistas hicieron que se convirtiera en todo un fenómeno mundial, consiguiendo también que la figura del estilista, en este caso Patricia Field, empezara a ser más visible y valorizada.

Julia Weems, directora del área de Moda del Istituto Europeo di Design de Barcelona, ​​vivió en Nueva York los años en que se rodaba la serie y presenció la grabación de varias secuencias. Ella nos explica: “La moda al final es comunicación y Field consiguió, a través de los estilismos, comunicar fuerza, seguridad, sensualidad, el rol de la mujer trabajadora, la maternidad…”. Teniendo en cuenta esto, no es extraño el lema de Field a la hora de vestir Carrie Bradshaw, la protagonista de la serie, quien llevaba outfits siempre arriesgados (durante años aparecía con un tutú de bailarina en la cabecera): “Trata de ponerte algo ridículo o feo. Ponte una prenda masculina y hazla sexy “.

Natalia Cebrián: “Cuando una serie se hace viral y un personaje lleva unos looks muy personales, acaba marcando tendencia. Es el caso de Carrie y Sarah Jessica Parker, que ha llevado su personaje más allá de la pequeña pantalla “

Antes de Sex and the City, ya se habían rodado series en que la moda tenía un papel clave. La precursora por excelencia en dar importancia en la figura del estilista y la moda fue Dinastía, en los años ochenta. “Una serie donde el vestuario era crucial, con trajes de alta costura de Valentino, Oscar de la Renta, diamantes de Harry Winston… La diferencia con Sex and the City es que esta última explica un fenómeno actual, el del shopping y la idolatría por ciertos diseñadores. “Es un reflejo de la sociedad, especialmente la norteamericana, que empuja al consumidor a soñar en hacerse con productos europeos de lujo, que son muy admirados”, explica el estilista Jaume Vidiella, que ha colaborado con numerosas publicaciones y con Armand Basi, Escorpion y Jordi Labanda, entre otras firmas.

Después vendrían Gossip Girl, Mad Men y Girls, series que, aparte de hablar de la amistad y el rol de la mujer, han llevado marcas de circuito corto -es decir, de rápida reacción a lo que se pone de moda en las redes sociales- a crear looks idénticos o muy parecidos a los que se muestran en pantalla. “Gossip Girl fue un nido de ideas para los escaparates”, explican desde el departamento de moda de ASOS. “No creo que las personas se inspiren en el personaje en sí mismo, sino en su estilo y forma de vestir”, apuntan desde H&M. Por su parte, la influencer Natalia Cebrián, con más de 200.000 seguidores, explica: “Cuando una serie se hace viral y un personaje lleva unos looks muy personales, acaba marcando tendencia. Es el caso de Carrie y Sarah Jessica Parker, que ha llevado su personaje más allá de la pequeña pantalla”. De hecho, en una MET Gala, la actriz lució (y fue objeto de muchas burlas en Twitter al ser comparada con un personaje de Dragon Ball) un vestido que ella había diseñado para Topshop.

Más allá de los corners en Bloomingdale’s con vestidos como los de Joan Harris en Mad Men, hay influencia en la moda por parte de series también en los pequeños detalles: “Si de golpe se pone de moda una serie que transcurre en los años veinte, podemos ver como en la industria textil hay un incremento en el uso de tejidos como el crepé, la sarga de lana… y puede influir también en el patronaje”, remarca Weems.

Además de ser un tótem de influencias, todas estas series hablan de la amistad entre mujeres. Girls transcurre en Brooklyn, dejando Manhattan atrás, toda una declaración de intenciones, y en Mad Men las mujeres luchan por su empoderamiento en una sociedad machista. Como explica el periodista, escritor y guionista de series como Moncloa, ¿dígame? (Telecinco, 2001) y Jet Lag (TV3, 2001-2006), Lluís Llort, “Cuando los autores consiguen que los lectores o espectadores se impliquen emocionalmente en las tramas y sufran, se indignen, lloren o rían con lo que pasa, es que han hecho bien su trabajo”. Y como mujeres, estas series lo han conseguido. Evidentemente, también a través del estilismo porque, como señala Llort, hay películas y series que pierden peso precisamente por detalles como estos: “Por ejemplo, rara vez se tienen en cuenta los cambios lógicos de aspecto de un hombre que pasa 15 años en prisión. En En el nombre del padre (1993), Daniel Day Lewis lleva el mismo corte de pelo y afeitado a lo largo de los muchos años que pasa encarcelado. En cambio, en Netflix hay ficciones en que un personaje pasa años encerrado y se ven los cambios en su aspecto. No es necesario limitarse a enharinar el pelo para hacer ver que alguien ha hecho mayor. Hay muchos más recursos estilísticos”. Ahora, los maquilladores, gracias al renombre de muchos estilistas, están consiguiendo el reconocimiento a su labor. También gracias a la televisión. El pintalabios mate color rojo cereza que luce Jessica Chastain en El caso Sloane ha sido uno de los más demandados en diferentes firmas de cosmética en los últimos años, como Yves Saint Laurent o Chanel. Uno de muchos ejemplos de cómo las tendencias nos acompañan siempre en todos los ámbitos de nuestra existencia y de cómo, en muchos casos, su origen se encuentra en la historia del cine y la televisión.

Imágenes destacadas
1. La actriz Claire Danes, la estilista Patricia Field y la actriz Sarah Jessica Parker en el desfile de la colección Narciso Rodriguez F/W 2003 en Nova York. Foto de Evan Agostini / Getty Images
2. Blake Lively y Leighton Meester asisten al estreno de “Gossip Girl” en Nueva York 2007. Foto de Larry Busacca / WireImage