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‘LEAVING NEVERLAND’: El documental que cuestiona el legado del rey del pop

Neverland, en español la Tierra de Nunca Jamás, es el nombre que inventó el escritor escocés J.M. Barrie (autor del famosísimo cuento de Peter Pan) para definir una isla imaginaria en la que habitaban toda clase de seres fantásticos además de los famosos niños perdidos. En el imaginario de Barrie, estos niños no crecían nunca y vivían ajenos a cualquier responsabilidad o regla del mundo real. En los años 80, Michael Jackson - “un Peter Pan en su corazón” según sus palabras- adquiría un rancho de 1.300 hectáreas para convertirlo en su hogar y en un gigantesco parque de atracciones (tenía dos lagos artificiales, un zoo o una línea ferroviaria con su propia estación). Había conseguido crear su propio Neverland. Si el rey del pop se consideraba un Peter Pan del siglo XX, ¿quienes fueron sus niños perdidos?

T

ras visionar el documental dirigido por Dan Reed, Leaving Neverland, y escuchar el relato de sus dos protagonistas, Wade Robson y James Safechuck, sobre los numerosos abusos sexuales que sufrieron por parte del cantante, muchos consideran que son niños perdidos porque perdieron su infancia y su inocencia (en palabras, también, de la madre de uno de ellos), aunque no fueran conscientes en el momento o no quisieran hacer público el infierno que vivieron hasta años después.

Durante las más de cuatro horas que dura el documental, Wade y James -que no han recibido compensación económica por su testimonio- cuentan cómo conocieron al rey del pop

Leaving Neverland no deja indiferente a nadie. Desde su estreno en el Festival de Sundance el 25 de enero (y en HBO el pasado 3 de marzo), un auténtico terremoto ha recorrido desde las redes sociales hasta cada rincón de la memoria de cualquier aficionado o no a la música.

 

Durante las más de cuatro horas que dura el documental, Wade y James – que no han recibido compensación económica por su testimonio- cuentan cómo conocieron al rey del pop y cómo se fue forjando un estrecho vínculo con él, tanto por su parte como por la de sus familias, que pasaban temporadas en el famoso rancho.

Los dos protagonistas del documental coinciden en que fueron niños prodigio, como muchos consideran al propio Michael. Wade era un bailarín asombroso que conoció a Jackson cuando ganó un concurso de imitadores en su país natal, Australia, y allí empezó no sólo una colaboración profesional, sino una íntima amistad que se intensificó cuando el pequeño se mudó con su familia a Los Ángeles. James, por su parte, fue seleccionado como actor en un anuncio de Pepsi que protagonizaba Michael Jackson. Allí se conocieron y, también, iniciaron una relación que duró varios años.

Además de los testimonios de Wade y James, el documental incluye entrevistas con sus familias y una gran cantidad de material de archivo (fotografías, vídeos domésticos, llamadas telefónicas, faxes, etc.).

Dan Reed asegura que su intención ha sido dar voz a dos víctimas de abusos infantiles, dos personas que se sintieron fascinadas y atraídas, a todos los niveles, por Michael y comprobar  cómo su relación con él marcó sus vidas para siempre.

Son muchos los que se preguntan por qué motivo sus madres permitieron que sufrieran esos abusos, o simplemente, por qué ni se cuestionaban que su hijo durmiera junto al cantante

Uno de los aspectos que más revuelo ha suscitado ha sido la postura de las madres de los dos protagonistas. Reed concede casi tanto tiempo a sus entrevistas como a las de sus propios hijos, y son muchos los que se preguntan por qué motivo (¿dinero?) permitieron que sus hijos sufrieran esos abusos, o simplemente, por qué permitían que su hijo durmiera junto al cantante, siendo tan pequeño y solos los dos en una habitación. “Sólo tenía un hijo, una misión, y la jodí”, llega a decir la madre de James.

La resaca emocional que ha provocado el documental ha hecho que fans de todo el mundo se hayan dividido entre el #MJInnocent y la decepción más profunda. Sobre Leaving Nederland han vertido las acusaciones de hacer periodismo basura o sensacionalismo, incluso de ser partidista, ya que no hay opción de réplica de la otra parte implicada (a excepción de las declaraciones del artista negando las acusaciones en grabaciones de 1993 y 2005). ¿Dónde está la presunción de inocencia?, se preguntan muchos de sus partidarios en los foros de internet, o cuestionan que no haya evidencias ni pruebas, recordando que el FBI archivó el caso.

Algunos fans van más allá, como el británico Seany O’Kane, que recaudó dinero para comprar anuncios en autobuses de Londres, con el objetivo de promover una web que proclamase la inocencia de Jackson.

El cantante Aaron Carter ha salido en defensa de Michael asegurando que pasó los mejores momentos de su vida en Neverland, y que los que ahora hablan en su contra están pisando su tumba.

 

Por su parte, la familia de Michael también ha movido ficha. Ha interpuesto una denuncia contra el documental y ha demandado a HBO por 100 millones de dólares. Taj Jackson, hijo de Tito Jackson, uno de los hermanos mayores de Michael y miembro original de los Jackson 5, está preparando su propio documental para limpiar el nombre del cantante. No obstante, también ha habido voces en Hollywood que se han alzado para apoyar a Wade y James. Empezando por la cantante Sia, las actrices Rosie O’Donell y Rose MacGowan, y las periodistas y presentadoras de importantes programas como Ellen DeGeneres u Oprah Winfrey, que en un especial entrevistó a los protagonistas del documental.

El documental no solo ha removido y dividido posturas, sino que ha tenido efectos a todos los niveles, la mayoría perjudiciales para la imagen del artista. Emisoras de radio de Nueva Zelanda o Canadá han dejado de reproducir canciones de Jackson en sus listas, el valor del rancho se ha desplomado y el productor ejecutivo de The Simpsons hizo público que quería dejar de emitir el episodio en el que Michael le ponía la voz a un personaje.