Espardenya The NBP
Boceto de las primeras "espardenyes" con cuña realizado por Castañer

La “espardenya”: de calzado de campo a revolucionar la pasarela

Este calzado ligero hecho de cuerda trenzada nació en nuestro país. Ya en el siglo XII era empleado por los soldados a pie del rey de Aragón. Con reminiscencias egipcias y romanas, se ha convertido desde los años setenta en emblema de elegancia debido a un encuentro entre Yves Saint Laurent y la firma Castañer, nacida en Banyoles. A lo largo de las últimas décadas ha sido el zapato elegido para numerosos desfiles de alta costura, e incluso Karl Lagerfeld y Manolo Blahnik han hecho colecciones exclusivas.
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uién no recuerda a Dalí con la barretina catalana, el pan de payés o el casco de astronauta en la cabeza, con el que casi se asfixia en Londres en el 36? Pero, ¿y si pensamos en sus pies? Seguramente lo recordamos inmediatamente con unas espardenyes (alpargatas). Del mismo modo que Josep Pla, el genio del surrealismo reivindicaba el valor de este calzado con suela de esparto o cáñamo.

Aunque este tipo de calzado es tradicional de los antiguos territorios de la Corona de Aragón, Occitania y País Vasco, su uso se extendió rápidamente en América. Al ser un calzado ligero y fresco, fue adoptado en países como Argentina y Uruguay por los trabajadores rurales

El origen de la espardenya se sitúa en Egipto, con sus sandalias típicas trenzadas en el tobillo, empleadas después por las tropas romanas. Ahora bien, la primera referencia escrita se encuentra en un texto de 1322, redactado en catalán antiguo, que hace referencia al rigor con que debían ser hechas: “…que les espadenyes sien ben feytes et sien de bon espart (…) XXVI punts et de sobre lo peu onze cordes et detràs el taló IIII cordes” [“que las alpargatas estén bien hechas y de buen esparto (…) con 26 puntos, y por encima del pie once cuerdas y detrás del talón cuatro cuerdas”]. Tanto es así, que durante siglos la fabricación de alpargatas fue tradicionalmente hecha en obradores de tipo familiar en Cataluña, donde se cultivaba cáñamo.

Aunque este tipo de calzado es tradicional de los antiguos territorios de la Corona de Aragón, Occitania y País Vasco, su uso se extendió rápidamente en América. Al ser un calzado ligero y fresco, fue adoptado en países como Argentina y Uruguay por los trabajadores rurales. En Colombia las fabrican también con piel de animales, y reciben el nombre de cotizas o cocuizas. En Venezuela es también un calzado bastante extendido aún hoy en día. Es más, al ser un elemento que ha sido asociado muchas veces en el mundo obrero, formó parte de eslóganes políticos como, por ejemplo, en la carrera electoral previa a las elecciones argentinas de 1946, donde se usó el “no a la dictadura de las alpargatas” y que dio origen a su opuesto “alpargatas sí, libros no”.

Aunque las principales pasarelas del mundo en las que se ha desfilado con espardenyes fueran de moda femenina, cada vez más son también un producto de alta costura para hombre

Alpargatas Llamazares The NBP
Alpargatas de la colección de Llamazares y de Delgado.

Calzado humilde, como las babuchas musulmanas, no fue hasta finales de los años sesenta que comenzó a ser visto como un zapato que podía dar mucho más de sí. “Del mismo modo que los mules, que provienen de las babuchas y la influencia de Oriente de los siglos XVIII y XIX, han causado furor por su versatilidad, lo mismo ha pasado con la espardenya, que se presta de maravilla para poder jugar con todos los colores y tonalidades, con el tejido, empleando sedas, tul, organza, bordados y serigrafías. Es por este motivo que pensamos que está siendo, estas últimas temporadas, un furor en la alta costura”, nos cuentan los diseñadores de moda Fabricio Pérez y Jaime Llamazares (www.llamazaresydedelgado.com), que han demostrado que, a pesar de que las principales pasarelas del mundo en las que se ha desfilado con alpargatas fueran de propuestas femeninas, cada vez más son también un producto de alta costura para hombre, como las que ellos fabrican.

Castañer se convirtió en la marca que empezaron a lucir Grace Kelly, Audrey Hepburn, Jane Birkin, Lauren Bacall e incluso Humphrey Bogart, entre otros

“Este salto a la moda tiene un principal protagonista, Yves Saint Laurent, quien en los años setenta pidió a la empresa Castañer hacer unas espardenyes con cuña”, nos descubre Julia Weems, directora del área de moda del Istituto Europeo di Design (IED) de Barcelona. En efecto, en una Feria en Paris, Lorenzo e Isabel Castañer coincidieron con Yves, quien les pidió hacer de la espardenya un zapato elegante y sensual, dándole altura. Como dijo Lorenzo Castañer en ese momento: “Si Yves Saint Laurent quiere una espardenya con cuña, ¡la tendrá!”. Y así fue.

Desde entonces, Castañer se convirtió en la marca que empezaron a lucir Grace Kelly, Audrey Hepburn, Jane Birkin, Lauren Bacall e incluso Humphrey Bogart, entre otros. Hoy en día son numerosas las actrices e it-girls que las llevan también cuando acuden a las Semanas de la Moda, como Alexa Chung, Blake Lively o Keira Knightley. Eso sí, en su mayoría sin talón, como la espardenya original. He aquí el motivo. Después del reinado del talón, las ahora llamadas espadrilles (cosas del glamour de la moda), al igual que las zapatillas y las bailarinas, se han convertido en el calzado por excelencia de la mujer. Sólo hay que recordar cómo algunas de las modelos de una colección del gran Alexander McQueen se negaron a desfilar con las llamadas “Armadillo boots”, de 30 centímetros de tacón, por el miedo de romperse una pierna. Poco después, Chloé, en aquella época con Phoebe Philo al frente como directora artística, hizo desfilar las modelos en bailarinas. Un antes y un después.

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Y como era de esperar, una pieza tan nuestra durante siglos también está presente en el refranero catalán. Así, encontramos dichos como “atarse bien las espardenyes” en el sentido de tomar coraje; o “donde Dios perdió las espardenyes“, refiriéndose a un lugar muy lejano; “en septiembre, el día lleva espardenyes“, que se interpreta en el sentido de septiembre como un mes de clima suave que todavía permite vestir frescamente durante el día; o “por San Juan, coge las espardenyes y sal por la puerta, si no, pasarás hambre”, pues es el momento idóneo para hacer la siega de los cereales, ya que tienen las espigas maduras y aún no hace demasiado calor para trabajar al sol y hacer la batida.

“Creo que la espardenya seguirá presente en el mundo de la moda durante años. Tiene mucho encanto, es cómoda y soslaya otros tipos de calzados feos que ahora son sólo una tendencia pasajera. Siempre será necesario algo cómodo, bonito y versátil”, concluye Julia Weems.