La Colombe: el mejor café de Nueva York

Son las 9:30 de la mañana y en una imponente esquina del Soho neoyorquino, muy cerca de nuestra calle preferida Bond Street, nos encontramos un “atelier” del café con las puertas siempre abiertas: así se presenta La Colombe. Entre blancos y cromados, los dueños Todd Carmichael y Jean Philippe Iberti tuestan y prueban los cafés que van a ofrecer al público, todos los días

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urante años tomar un buen café en New York era casi misión imposible. Sin embargo los neoyorquinos no saben caminar sino aferrados a un vaso reciclable con su bebida preferida. Son las 9:30 de la mañana y en una imponente esquina del Soho neoyorquino, muy cerca de nuestra calle preferida Bond Street, nos encontramos un “atelier” del café con las puertas siempre abiertas: así se presenta La Colombe. Entre blancos y cromados, los dueños Todd Carmichael y Jean Philippe Iberti tuestan y prueban los cafés que van a ofrecer al público, todos los días. Y aunque el lugar no tenga nada que ver con el típico cafetín porteño, se inspiraron en el Tortoni para montar este café donde el espresso se sirve según los estrictos patrones de sus blends.

Considerado por muchos críticos como el local que sirve el mejor café de la ciudad, La Colombe no deslumbra con una decoración fastuosa porque se centra en lo que verdaderamente importa: el café. Con seguridad, toca hacer fila para conseguir uno de sus aclamados espressos o lattes. Pero el número de personas esperando en la puerta no es un problema: sus baristas son conocidos por su eficiencia y buen servicio, son capaces de servir cafés impecables, suaves y deliciosos, a velocidad de vértigo.

Con un café lleno de complejos matices de aroma y sabor, la estrella de la barra es la imponente botella con tapón a presión que, a la manera del envase de una antigua cerveza alemana, guarda el elixir secreto: la Colombe Pure Black Coffee. Conservado durante 16 horas en barricas de acero inoxidable, libre de oxígeno, es un café negro y puro, filtrado dos veces. “100 por ciento real”. Sin conservantes. Sin aditivos, como un buen vino gran reserva. Recomendado, tomarlo con hielo.

Los propietarios han sido exitosos desde el primer momento que abrieron en 1994. Hoy, La Colombe, con 30 locales, está ya en las principales ciudades de EEUU.

¿Adictos al café? No lo piensen, La Colombe es su sitio.

Imagen destacada: Cafetería La Colombe en Nueva York. Foto de Utsuro Bune, Flickr.