Barcelona Dipòsit de les Aigües

La Barcelona de los arquitectos de la ciudad: una nueva perspectiva

The New Barcelona Post ha querido saber cuáles son los espacios predilectos en Barcelona de diferentes estudios de arquitectura de la ciudad. Ofrecemos una primera entrega de los espacios y edificios recomendados por OUA, Bajet Giramé, y Tomás López

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arcelona, ​​más allá de la ocupación turística de diferentes espacios, sigue siendo encantadora y, sobre todo, tiene muchos lugares escondidos. Es por ello que hemos querido preguntar a diferentes estudios de arquitectura por sus lugares predilectos. Rincones, escenas, espacios públicos y privados que muchos catalanes desconocemos y que son representativos de la ciudad y de su telaraña física y social. Un abanico de lugares aún por descubrir para muchos, al menos desde el punto de vista caleidoscópico de los arquitectos. Recovecos que salen a la luz, como tesoros relucientes del rico barco que es Barcelona.

El arquitecto Oriol Serrat, Director del área de Arquitectura de OUA, se destaca por su capacidad de ver los espacios desde nuevas perspectivas. Nos sugiere pasear por el Raval. “La transformación del barrio, que antiguamente era muy asfixiante, creando plazas como la del MACBA o la Rambla del Raval, o la rehabilitación del Antiguo Hospital, te hace comprender la necesidad del vacío en toda construcción”. De hecho, la palabra “Raval” procede del árabe a-arrabal, que significa “en las afueras” y, antiguamente, el Raval quedaba fuera de la muralla medieval de la ciudad. “Cuando edificas es crucial pensar en la importancia de los espacios sin edificar, son parte de la riqueza de lo que eriges. Caminar por el Raval te lleva a pensar en el conjunto de huecos que conforman la morfología de toda trama urbana”.

Antoni Gaudí, que en aquellos años todavía era estudiante, hizo el cálculo estático del conjunto del Depósito de las Aguas de Barcelona y de los elementos de apoyo, un espacio muy recomendable de visitar

Serrat, que ha liderado proyectos de viviendas en Barcelona, ​​Badalona, ​​Terrassa, Sitges o Calafell, entre otras localidades, así como la rehabilitación del antiguo concesionario Muntanyà de Barcelona para el uso provisional de la empresa de comunicación digital Playground y el Hotel Me de la calle Casp, nos propone también visitar el Depósito de las Aguas de Barcelona. Su construcción data de 1874 por parte del maestro de obras Josep Fontserè, pero no fue hasta 1880 cuando se inauguró como depósito de las aguas, con la función de regular el caudal de agua procedente del parque de la Ciutadella. Antoni Gaudí, que en aquellos años todavía era estudiante, hizo el cálculo estático del conjunto del depósito y de los elementos de apoyo. “Se trata de una construcción calcada de un prototipo romano, formada por grandes muros de fábrica de ladrillo de un metro de espesor y catorce metros de altura, que se cruzan con bóvedas de cañón y que se extienden como por efecto de un espejo a lo largo de 65 metros de profundidad”. Después de haber tenido diferentes usos, fue rehabilitado por Lluís Cotet e Ignacio Paricio para ser una biblioteca de la UPF. “Tuvieron un inmenso cuidado para que pasen desapercibidas las intervenciones para la adecuación a las nuevas necesidades del edificio (climatización, alumbrado, electrificación de los puestos de trabajo, etc.). No quitan protagonismo a la estructura del edificio, sino todo lo contrario, ayudan a potenciarla. Es más, una vez estás dentro del edificio es un placer concentrarte, sentirte recogido y, a la vez, disfrutar de las largas perspectivas que ofrecen las vistas a través de las columnas”.

Vil·la Joana, Febrero 2017

La Finca Sant Salvador (1909-1910), “resalta la genial capacidad de Jujol para plantear proyectos y obras extraordinarias (aunque poco conocidas) con muy pocos medios, pero donde los resultados siempre son sorprendentes, vistosos y, a la vez, completamente coherentes con el lugar y el encargo

Los arquitectos de Bajet Giramé también son de la misma opinión: “Se trata de una infraestructura cívica con unas cualidades espaciales que le han permitido, a lo largo de más de cien años, hacer de depósito de aguas, almacén de bomberos, archivo justicia, asilo municipal, parque móvil de la guardia urbana… hasta pasar a ser, a día de hoy, la mejor biblioteca (en términos de espacio) de Barcelona”. “El edificio, y la transformación de Clotet-Paricio en biblioteca, nos han influido a la hora de entender la capacidad de la arquitectura como soporte y catalizadora de la transformación urbana a lo largo del tiempo. De hecho, la estrategia de nuestro proyecto Home in Mitre es análogo en cierto modo al de Clotet-Paricio para la reforma de la biblioteca del Depósito de las Aguas de la Ciutadella. Planteamos el proyecto como un conjunto de cajas de madera de diferentes tamaños que se insertaban entre los pilares y bóvedas de un espacio estructural previamente enfatizado, para dar lugar, en vez de una biblioteca, los espacios domésticos de una vivienda”. Este proyecto recibió el Premio bianual de la Asociación de Jóvenes Arquitectos de Cataluña (AJAC), así como el Gold Award (primer premio) en la categoría de interiorismo de los premios germanos Best Architects del año pasado.

Maria Giramé y Pau Bajet también nos recomiendan el Passeig de Can Tunis: “Creció como barrio costero con escuelas, servicios y asociaciones hasta que fue desmantelado por el desarrollo industrial de la Zona Franca y el Puerto de Barcelona, ​​durante los años 60. El absoluto olvido de este lugar de la ciudad contrasta con sus cualidades como espacio paisajístico a los pies de Montjuïc, frente al mar y su gran proximidad al centro (a escasos 20 minutos caminando de las Ramblas). Este lugar nos recuerda la necesidad de que la ciudad recupere el Morrot como lugar para la ciudadanía y no sólo por el tráfico de vehículos y mercancías. Como un ‘delante’, y no un ‘detrás’, de la montaña de Montjuïc”.

El arquitecto y diseñador Tomás López, autor del interiorismo de la escuela de danza Niubó (seleccionada por los Premios FAD 2018) y de espacios como Cafés El Magnífico, Sans & Sans y los apartamentos Mayerling-Abamita en la calle Ausiàs March, entre otros proyectos, resalta la Finca Sant Salvador (1909-1910), de J.M. Jujol. “El formato de sus intervenciones se aleja mucho del de Gaudí. Resalta la genial capacidad de Jujol para plantear proyectos y obras extraordinarias (aunque poco conocidas) con muy pocos medios, pero que hace que los resultados siempre sean sorprendentes, vistosos y, al mismo tiempo, completamente coherentes con el lugar y el encargo”. Asimismo, nos recomienda subir a Vallvidrera y visitar Vil·la Joana: “Se trata de una antigua masía con mucha historia, donde vivió sus últimos años Jacint Verdaguer y un lugar desde el que visitar espacios naturales poco conocidos, como el pantano de Vallvidrera”.

Y es que Barcelona esconde muchos más rincones de los que pensábamos. Un recorrido por espacios que nos demuestran la belleza de la ciudad.

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