Gamificación: cuando la transformación digital convierte el trabajo en diversión

Con la tecnología como aliada y la innovación como bandera, la gamificación transforma el trabajo diario en una experiencia emocionante capaz de implicar y motivar a los equipos humanos y, de esta forma, mejorar sus resultados. El futuro de la productividad pasa por la diversión y las grandes empresas ya han empezado a apostar por ella.

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amificar es transformar el trabajo diario en una aventura. Es aplicar técnicas de juego y competición a una experiencia laboral, adhiriendo una capa de ficción a la realidad para aumentar la motivación de quienes la viven. El trabajo no cambia: solo lo hace la forma en que te relacionas él. El esfuerzo diario, ordinario y silencioso, se convierte en una oportunidad de demostrar lo bien que trabajas a todo el mundo y, de paso, llevarte uno o varios premios por hacerlo. Todo, a través de una historia de ficción de la que tú y tus compañeros de trabajo sois protagonistas. Con la ayuda de la tecnología, la gamificación permite, en el plano profesional, convertir la tarea monótona en divertida, el trabajo solitario en reto colectivo, el éxito individual en reconocimiento público. Todo, con una única finalidad: motivar a las personas a sacar lo mejor de sí mismas en su actividad profesional.

“La gamificación es la forma de incentivar del siglo XXI”, afirma Lluís Costa, Business Partner Manager en la multinacional de la alimentación y petcare Mars Iberia. La sección española de la compañía –que lleva 4 años implementando gamificaciones entre sus delegados– logró en su primera partida un 6% de aumento de ventas y un 11% de incremento al final del año. Ahora llevan 125 jugadas. “Para mí, la gamificación forma parte de todo aquel cúmulo de cosas que una empresa tiene que hacer para atraer el mejor talento y para que el talento se retenga y se sienta recompensado adecuadamente”, añade Costa. Mars no es la única multinacional que ya apuesta por la gamificación. El 70% de las compañías que conforman la Global 2000 list de Forbes emplean o han empleado esta técnica en alguno de sus procesos. En España, grandes corporaciones como Danone o Gallina Blanca también se valen de la gamificación para mejorar sus procesos.

LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL: UN CAMBIO DE PARADIGMA

No se trata de una moda relacionada con la tecnología, sino de un cambio en la cultura empresarial. En eso consiste la transformación digital de la que todo el mundo habla: en rediseñar las dinámicas internas de las organizaciones reinventándolas desde el prisma de la tecnología y de la innovación. Transformarse digitalmente requiere parar máquinas y mirarse al espejo. Poner bajo la lupa cada una de las dinámicas profesionales de la organización y averiguar qué tecnología digital presente o futura podría ayudar a hacerla mejor. El objetivo: ser más eficiente, más rentable, y más sostenible en el tiempo, pero también, más relevante para las personas que trabajan o se relacionan con la empresa. Mejorar desde dentro y para adentro para poder ser mejor también hacia fuera.

La gamificación es una herramientas digital que, a través de la tecnología, pone a los equipos profesionales en el centro de la ecuación. De alguna manera, les devuelve el protagonismo. La combinación de elementos como la competición sana entre compañeros; la potencialidad de recibir premios por hacer bien tu trabajo y el reconocimiento público de los logros alcanzados de forma objetiva, pueden incrementar en hasta en un 30% el engagement de los empleados. Un cambio que, efectivamente, marca la diferencia.  Según el informe State of the Global Workplace de Gallup (2017), la mejora en el engagement de los empleados aumenta su productividad en hasta un 17%, lo que se traduce en incrementos de ventas de un 20% y mejoras del 21% de la rentabilidad global de la empresa.

¿CÓMO SE HACE UNA GAMIFICACIÓN?

“Lo primero que hacemos es conocer a fondo al cliente y sus necesidades. Comprender sus objetivos, su metodología de trabajo y, sobre todo, el tipo de jugadores que participarán en la partida. De esta manera, podemos crear una historia a medida que pueda conectar emocionalmente con ellos” explica Joan Trilla, CEO de la start-up barcelonesa Playmotiv, especializada en gamificación de fuerza de ventas. Una vez configurada la partida en la plataforma tecnológica que han desarrollado, la aventura se pone en marcha y los jugadores interactúan con ella a través de una app. En cualquier momento, desde su móvil, pueden consultar su evolución en relación a los diferentes indicadores determinados por su empresa y hacerlo dentro del contexto de una ficción. Pueden comprobar sus logros, compararlos con los de los demás y averiguar y gestionar sus propios premios. Cuando la partida termina, cliente y gamificadora ponen los datos en común (participación, mejora de la performance, feedback de los jugadores…) y analizan los resultados para extraer las “lecciones aprendidas”, según su propia jerga.

Aunque, según Trilla, lo más relevante es el retorno de la inversión. “Al final, que hayas vendido más durante el tiempo que dura una gamificación no quiere decir necesariamente que te haya ido bien. Hay que analizar los datos en un contexto, compararlos con el esfuerzo que te ha supuesto poner en marcha la partida”, explica el CEO de Playmotiv. ¿Y funciona? “Eso indican los resultados. Si has invertido 20 y obtienes 40, la partida ha sido rentable. Pero si obtienes 2.800 invirtiendo esa misma cantidad, es que ha sido claramente un éxito. Nosotros hemos visto proporciones de ROI así en los resultados de nuestros clientes, así que sabemos que nuestras gamificaciones funcionan”.