Taller artesanal y Showroom de Iriarte Iriarte

El nuevo diseño barcelonés se encuentra en el Born

Desde la apertura del Nou Mercat del Born como centro cultural del año 2013, en las calles de alrededor se han instalado una serie de tiendas donde se puede encontrar la esencia de la moda actual, huyendo de grandes marcas de lujo y de la producción en serie. Una serpentina de calles y negocios regentados precisamente por propios diseñadores de moda que también venden sus creaciones.

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ace ya décadas que la decadencia del antiguo barrio de la Ribera del Rec Comtal, como se conocía antiguamente al Born, ha quedado atrás. Los turistas visitan a diario la Catedral del Mar, el Fossar de les Moreres y el Museo Picasso. De allí que el mismo paseo del Born y en las calles cercanas al Pla de Palau, instalaran una serie de boutiques de lujo, tanto multimarca como de sello propio, mirando siempre a atraer más bien al cliente extranjero que al autóctono.

Ahora bien, en los callejones más recónditos, con salida a la calle de l’Argenteria, había entonces una serie de locales vacíos que, con sus alquileres más asequibles, fueron acogiendo pequeños comercios de moda regentados por gente muy joven. “Tras estudiar Diseño de Moda en el IED–Istituto Europeo di Design de Barcelona, trabajé un tiempo en varias tiendas, pero quería probar suerte yo sola, hacer yo la selección de marcas y vender también mis creaciones”, explica Carola Alexandre, al frente de Ivori (c/ dels Mirallers, 7). En su tienda encontramos tanto ropa como calzado y bisutería, todo made in Barcelona y alrededores. Esta es la premisa y su sello diferenciador. En su negocio encontramos las alpargatas Naguisa, artesanales y reconocidas en todo el mundo, los pendientes de cerámica Levens, diseñadas por la también actriz Mar del Hoyo, marcas de estilo casual como Rita Row o Vergudo, y sobre todo, las piezas creadas por la propia Carola cada temporada.

Exterior de Ivori, la tienda de Carola Alexandre en Calle dels Mirallers.

Alexandre tiene claro que lo que vende nada tiene que ver con el low-cost ni con las modas pasajeras. Piezas de edición limitada, tejidos orgánicos, patrones confortables. Una ropa que emana un estilo de vida y que, si bien también atrae a los turistas (la zona ahora es parte de una ruta para ver los graffitis que se encuentran hace años), por los precios y la calidad se encuentra en la bitácora los barceloneses, como también lo está Colmado The Shop (c/ del Brosolí, 5), abierta pocos días después y a cargo de Susana Rey Pleguezuelos, diseñadora graduada en la escuela Felicidad Duce. “El Born respira artesanía y tradición, siempre había sido un barrio de artesanos. De ahí que me quisiera instalar y vender marcas poco conocidas, así cómo la propia, que lleva mi segundo apellido”. Pleguezuelos son también piezas limitadas y se venden junto a las de la firma Heinui, en exclusiva en Barcelona, una marca que causa furor en USA, Pale Swimwear, o Nude Label, entre otros. Todas son firmas comprometidas con el medio ambiente y que también buscan anteponer la calidad al resto. Ahora Susana ha ampliado el negocio también con una sección masculina, donde predomina la firma portuguesa La Paz, que reivindica dos tradiciones fundamentales del país vecino: la marinera y la textil.

“Recuerdo cuando buscaba un espacio donde instalarme y justo vi que aquí había abierto una tienda de lomografía, la técnica fotográfica. Pensé que quien aprecia las técnicas de antes apreciaría mi ropa”. La tienda Lomography Embassy Barcelona (c/ d’en Rosic, 3) sigue vendiendo las míticas cámaras Holga, Diana… y sus accesorios. Al frente hay Ramón Jiménez, que demuestra que ser un buen negociante significa escuchar al cliente y ver qué le puede funcionar mejor, y no venderle lo más caro. Hay que pensar en que vuelva, en el que hable de ti. El boca a boca es precisamente lo que ha hecho de los negocios de estos callejones estrechos un rincón donde se respira comercio en el propio sentido de la palabra: comunicación, trato, intercambio de productos, de ideas y de sentimientos.

A tocar de estos tres establecimientos encontramos dos ateliers: el de Après Ski (c/ dels Vigatans, 11), de la joyera Lucía Vergara, quien pinta sus creaciones en una gran mesa de madera que puede verse a través de los amplios vitrales de su estudio, y el de Iriarte-Iriarte, de Carolina Iriarte (c/ dels Cotoners, 12), que hace bolsos y utensilios de piel que han aparecido en las grandes cabeceras de moda de todo el mundo. Patrones muy pensados, guiños a la literatura y el cine. Las piezas de la Carolina responden a una filosofía muy concreta: “Cuando los objetos están hechos por personas –a mano, uno a uno, con cuidado y atención–, contienen miles de pequeñas decisiones y variaciones mínimas que resultan determinantes. En estos intervalos –entre la forma de catálogo y la individualidad de la pieza única– reside el secreto para la creación de objetos con vida”. Tanto Carolina como Lucía han optado por el taller-tienda, facilitando así su tarea y demostrando que lo que ponen a la venta es fruto de horas y de un largo aprendizaje previo, como todo oficio.

Tradición y modernidad. Este binomio encuentra en esta zona del Born uno de sus mejores ejemplos. También la semilla de la salida profesional de muchos nuevos diseñadores que huyen de las grandes corporaciones y el llamado fast-fashion. Como explica Juan Salvadó, fundador de Moschino los años noventa junto con Franco Moschino y actual director de tesina en el IED Barcelona (donde, en su momento, dirigió precisamente la colección final de Carola Alexandre): “Quienes se gradúan ahora en Diseño de Moda sólo pueden competir con las grandes marcas con colecciones cápsula, cuidando todos los detalles, con acabados a mano y telas de calidad. Tal vez establecerse por su cuenta es difícil, pero pueden compartir un estudio o vender conjuntamente y así reducir gastos… De esta manera seguro que se harán un espacio en el mercado”.

De momento, y junto a otras tiendas como La Clinique o La Tercera Shop que también siguen los mismos principios, muchos jóvenes creadores han hecho que en El Born se respire arte y diseño como por ahora en ningún otro lugar de Barcelona. Esperamos que el espíritu se contagie y invada con la misma intensidad otros núcleos de la Ciudad Condal.