El hombre que susurraba a los vinos

“Los vinos que me gusta recomendar son aquellos que tienen detrás una historia, un proyecto sólido, vinos elaborados por gente común, gente humana”, dice José Antonio Moliner Nicolás, tercera generación de propietarios de la Gran Bodega del Maestrazgo, situada en el número 90 de la Calle de de Sant Pere Més Baix y una de las más antiguas de Ciutat Vella

Desde que tengo uso de razón, en casa una buena comida siempre ha ido acompañada de una buena copa. Esto ha hecho que desde pequeño haya tenido curiosidad por saber cómo se hacía aquella bebida, qué gusto tendría, qué combinaba mejor con qué, etc. En 2005 conocí a una persona clave en mi aprendizaje de la materia. Un conocimiento que me ha ayudado a disfrutar mucho más de lo que bebía. Él es José. Su nombre completo es José Antonio Moliner Nicolás y es la tercera generación de propietarios de la Gran Bodega del Maestrazgo, situada en el número 90 de la Calle de de Sant Pere Més Baix y una de las más antiguas de Ciutat Vella. Había ido a otras bodegas, pero el feeling era inexistente. En cambio, la química con José fue instantánea. Hablaba mi idioma, no utilizaba palabras técnicas ni aquellas que quedan bien. Se notaba que tenía pasión por su trabajo y que lo sabía transmitir. “Lo que más me gusta de mi profesión es poder compartir mis conocimientos con los clientes. Primero soy el encargado de probar el vino, y luego tengo que ser capaz de transmitir al cliente las sensaciones que me ha producido. Los vinos que me gusta recomendar son aquellos que tienen detrás una historia, un proyecto sólido, vinos elaborados por gente común, gente humana y que han apostado por hacer un producto especial. Todo esto se puede transmitir en una botella, una etiqueta y un tapón de corcho. Así de fácil”.

La historia de la bodega nace cuando los abuelos del José marcharon de la zona del Maestrazgo por culpa de una fuerte helada que en 1952 afectó muy duramente los olivos que iban muy, muy cargadas y con las que se ganaban la vida. Ese mismo año, los abuelos del José llegaron a Barcelona, se instalaron y decidieron abrir la bodega. “Los primeros recuerdos de la bodega podríamos decir que son intrauterinos, exagerando un poco. Desde muy pequeño, con días de vida, ya me bajaban a la tienda y mi madre me contaba que, con arrullito de bebé, me metían dentro de una caja de botellas de cava de Montesquius. De los 3 hermanos que somos, siempre he sido el que ha tenido más contacto con la bodega. Forma parte de mi cultura y de mi manera de entender la vida”.

Curiosamente, José también heredó la bodega en época de crisis. “Pues me hago cargo al 100% en 2007, un año antes de la crisis reventona. Hubo un poco de traslado de poder, mi padre tenía quizás una visión más tradicional del mundo de la viticultura, vinos más de siempre: Rioja, Ribera, etc. Y yo siempre he ido un poco más allá. Siempre me ha gustado más la investigación, buscar vinos más especiales, de vinificaciones curiosas, en definitiva, cosas diferentes y tengo que agradecer a mi padre que confiara y que me diera vía libre para hacerlo”.

El contexto económico hizo que los inicios de José al frente de la tienda no fueran fáciles. “Era el momento de darle una vuelta, de buscar nuevos horizontes. Si no lo hubiéramos hecho, el 90% de las tiendas de Barcelona no estaríamos abiertas. Fue entonces cuando decidimos ofrecer la posibilidad de probar el vino en la bodega, acompañándolo de refrigerios de calidad, y la posibilidad de realizar catas de vinos para grupos “.

Se adaptó a los nuevos tiempos, prescindió de una parte del almacén, y lo aprovechó para poner mesas, sillas y una barra. “Si algo hemos conseguido con este cambio es tener más contacto con el cliente, conocer más a sus gustos, nos han dado información muy valiosa de por dónde van los tiros, qué es lo que busca la gente”.

Ahora, la bodega mantiene aquellos elementos tradicionales, como la venta del vino a granel que José quiere mantener, pero también atrae a un público que se acerca atraído, precisamente, por la posibilidad de hacer degustaciones y hablar de tú a tú con un experto . “El cambio no es sólo a través de la tienda, creo que estamos ante un cambio social, un cambio de población dentro del barrio, muchos factores han hecho que estamos donde estamos ahora mismo. Hemos detectado que los más interesados en participar en las catas y de las diferentes degustaciones es la población extranjera. Debe de ser un tema cultural. He acabado aburrido de ofrecer catas de vinos de primer orden gratuitos y no tener el quorum necesario. Es triste pero esto es un negocio y hay que basarse en lo que sea más rentable”.

De las 75 denominaciones de origen que existen en el territorio español, en Gran Bodega del Maestrazgo tienen cerca de la sesentena. Y José, que pone pasión, horas y entusiasmo para seguir adelante con el proyecto que mezcla tradición y modernidad, hace una ultima reflexión: “El mejor vino aún está por elaborarse”. Pues mejor para todos nosotros que seguiremos disfrutando y buscando la excelencia de uno de los muchos placeres que nos da la tierra. ¡Salud!

RECOMENDACIONES DE LA GRAN BODEGA DEL MAESTRAZGO

No puedo marchar de la bodega sin hacer lo que llevo haciendo desde hace más de 14 años. Preguntar a José por aquellos vinos que ahora mismo más y mejor están funcionando en la bodega. Aquellas perlitas donde la relación calidad-precio siempre está más que equilibrada y justificada.

Le pido un tinto, un blanco, un rosado y un cava: para que así los lectores de NBP, al organizar una cena, podais sorprender a vuestros comensales. Palabra de José Moliner Nicolás:

TINTO

Ultreia (Saint Jacques) de Raúl Pérez. Precio: 12 €
“Se trata de un mencía 100% muy fresco pero a la vez con un tanino muy vibrante. Vino sabroso para acompañar cualquier carne o pescado. La mencía se ha presentado al mundo y diríamos que ahora mismo lo está gobernando. Hace unos años era impensable que un mencía se pudiera tomar tanto en verano como en invierno. Un vino sencillamente brutal”

BLANCO

CULTIVARE de Domènech Vidal. Precio: 20 €
“Un vino que nos ha dado muchas satisfacciones, y no es un vino económico. La vinificación de los blancos es muchas veces más delicada y costosa que de los tintos. Te puedes encontrar muchos más problemas, de ahí que a veces los precios son algo más elevados. Es un xarel·lo 100%, vinificado en 3 fases; se cría en acero, barrica y se mantiene en cemento. Vino muy varietal, muy fresco, aromático y al mismo tiempo con mucha textura, largo y con músculo. No se nota ni la acrimonia, ni la pesadez de la barrica. Un vino perfecto, una brutalidad.”

ROSADO

Pla dels Àngels de Scala Dei. Precio: 18,50 €
“El mejor rosado que se haya hecho jamás en Catalunya, es un auténtico referente. Muy poca elaboración. Trabajan con unas garnachas catalanas antiguas que son una maravilla para el paladar. Vinificación con tinas de 500 litros. Es una juguetito, muy pocas botellas, se ha hecho un gran trabajo. Siempre buscando la excelencia en la calidad. Un gran vino en toda regla”.

CAVA

Serral del Vell de Recaredo. Precio: 32 €
“Estamos hablando de un Gran Reserva con todo lo que indica la definición. Las palabras que lo podrían definir: untuoso, largo, emocionante, ecológico, varietal … Vaya, lo tiene todo. Un cava que una vez lo pruebes lo recordarás durante años”.