Foto de David Iskander

Barcelona lee: los cafés y restaurantes literarios de la Ciudad Condal

“En este local se puede leer”, advierte un cuadro colgado en la pared de la granja La Nena. Tal como en este establecimiento mítico del barrio de Gracia en Barcelona, hay muchos bares y locales en la Ciudad Condal donde los libros son mucho más que un elemento decorativo.

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al colocados en las estanterías, sobre las mesas o perfectamente dispuestos en diferentes anaqueles, los libros invitan a descubrir las historias que atesoran a quienes disponen de más de 5 minutos para desayunar o merendar. La globalización borra los bares de toda la vida, pero no todo está perdido. Hay espacios y granjas históricas que, gracias a la literatura, cuentan con una clientela fija.

Desde los cafés de librerías como la Laie o La Central hasta nuevos locales donde se practica el bookcrossing, Barcelona es un nido de literatura. Amante de las letras, la Ciudad Condal se aferra a los libros, en tardes de lectura, solos o acompañados, no solo de los amigos y la pareja, sino también de un buen trozo de pastel, una magdalena, un café con leche o, ahora que llega el buen tiempo, una horchata. Cogéis el libro que tenéis a medias. Hoy avanzaréis seguro unas cuántas páginas. En pocos días seguramente os regalarán otro y, por lo tanto, no hay que entretenerse.

Os proponemos un recorrido por los mejores cafés y restaurantes literarios de Barcelona. Shhh, silencio. Hay quien ya lee.

Los clientes se ceden la prensa e intercalan la lectura de la actualidad con la del libro que siempre llevan en la bolsa. Se lee en la barra, en el asiento del piano que ocupa un rincón del local e, incluso, de pie.

La Nena

LA NENA  (C/ Ramón y Cajal, 36-38)

Si algún adjetivo define esta chocolatería del barrio de Gracia es entrañable. Mesitas de mármol blanco, una barra de madera llena a rebosar de pasteles y galletas artesanas y una sala dedicada a los niños con decenas de juegos de construcción a su alcance, han convertido esta granja en uno de los espacios predilectos de muchos para desayunos y meriendas. La carta es sublime: zumos naturales, chocolate a la taza, helados artesanos, crepes y un surtido de bocadillos y tostadas hacen la competencia a los pasteles esponjosos que tientan hasta al menor amante del azúcar.

Por las mañanas, incluidas las del fin de semana, La Nena se transforma en biblioteca improvisada, sin wifi. Los clientes se ceden la prensa e intercalan la lectura de la actualidad con la del libro que siempre llevan en la bolsa. Se lee en la barra, en el asiento del piano que ocupa un rincón del local e, incluso, de pie. Es el momento de calma de la granja, ya que por la tarde los niños eclipsan cualquier actividad solitaria. Mañanas que avanzan hacia el mediodía entre tinta impresa y un estómago feliz como una perdiz.

 

Cafeteria de la Laie

LLIBRERÍA LAIE (C/ de Pau Claris, 85)

El gusto por la cultura se extiende también a la gastronomía. El café de la librería Laie en la calle Pau Claris, muy cerca de la plaza Urquinaona, destaca por su ambiente tranquilo y relajado. Ubicado justo encima de la librería y con una maravillosa terraza interior donde la luz inunda cualquier almuerzo o lectura, es un espacio idóneo para quienes buscan la intimidad que reclaman ciertas conversaciones y ciertos libros de ardua prosa.

Está concebido como un café tradicional donde se puede comer y beber a cualquier hora del día. La oferta gastronómica se basa en la cocina tradicional, elaborada con sensibilidad contemporánea. ¿Quién dijo que no se puede comer con una mano y sostener un libro con la otra? Pasad cualquier día por la Laie y veréis lo que es ser amante de las letras.

En este refugio en las alturas se esconde el tesoro de la casa. Una estantería llena de libros de las más varias procedencias y de todos los géneros, desde Robertson Davies a Agatha Christie pasando por un pequeño álbum con las instantáneas del fotógrafo Kim Manresa

Cafè Adonis

ADONIS (C/Bailén, 188)

El Eixample Derecho es, todavía hoy, un barrio tranquilo, que solo despiertan las mesas de ping-pong en el Paseo de San Juan y el inquieto Mercado de la Concepción. Los bares optan por la decoración tradicional de madera y muchos basan su popularidad en los aparatos de televisión que retransmiten los partidos de fútbol. Por eso el Adonis parece un extraterrestre en plena calle Bailén. Un ovni llegado del norte de Europa, con los amplios ventanales, los techos altísimos, la escalinata hacia una especie de segundo piso que se metamorfosea en unas buhardillas.

Precisamente en este refugio en las alturas se esconde el tesoro de la casa. Una estantería llena de libros de las más varias procedencias y de todos los géneros, desde Robertson Davies a Agatha Christie pasando por un pequeño álbum con las instantáneas del fotógrafo Kim Manresa. Si queréis esconderos de todo y de todo el mundo, el Adonis os brinda este magnífico espacio donde, a través de la lectura, podréis dejar atrás cualquier dolor de cabeza. Y si os entra hambre, la cocina de mercado y los platos rápidos pero 100% artesanales os darán cuerda para seguir leyendo y leyendo y, de vez en cuando, espiar a los vecinos de mesa. Escribir, leer, es un tipo de espionaje, ¿no es cierto?

Els Quatre Gats

ELS QUATRE GATS (C/ Montsió 3 bis)

Els Quatre Gats se inauguraba en Barcelona el 12 de junio de 1897, inspirado en el restaurante Le Chat Noir de Paris. Destacó por ser un lugar insólito, a medio camino entre las tascas, el hostal tradicional y el refinamiento de las cervecerías modernistas. Precisamente por este carácter de innovación, pronto se convirtió en el punto de encuentro de un grupo de artistas, bohemios e intelectuales que presidían el movimiento modernista de la ciudad.

Pablo Picasso y Santiago Rusiñol, entre otros, colgaron en este local sus primeros cuadros sin sospechar el valor que tendrían en un futuro. Picasso incluso diseñó la portada de la carta. Isaac Albéniz y Antoni Gaudí también frecuentaban el local que hoy se ha convertido en uno de los restaurantes más visitados por los extranjeros durante su estancia en la Ciudad Condal. Sin embargo, Els Quatre Gats sigue teniendo clientela autóctona fija, asiduos amantes de la tradición que se instalan en alguna de las pequeñas mesas del local con un catálogo o un libro de poesía y que de vez en cuando, una vez absorbido un buen pedazo de belleza, recorren los diferentes detalles de este bar/restaurante ubicado en los bajos de un edificio proyectado por el arquitecto, también modernista, Josep Puig i Cadafalch.

Junto al espacio donde tienen lugar espectáculos de todo tipo (teatro, monólogos, magia, música y variedades) hay una especie de biblioteca de la cual puedes escoger el título que quieras y, si cuando llegue la hora de marchar no lo has acabado, llevártelo a casa.

CAFÉ TEATRE – TEATRENEU (C/ Terol, 26)

La primera vez que entras en la Sala Café Teatre tienes la sensación de encontrarte en un lugar único. Se  respira teatro y el paso de tantos y tantos artistas. La proximidad del escenario y una decoración muy cuidadosa hacen de la Sala Café Teatre un lugar muy especial donde refugiarse, no solo a leer dramaturgia.

Junto al espacio donde tienen lugar espectáculos de todo tipos (teatro, monólogos, magia, música y variedades) hay una especie de biblioteca de la que puedes escoger el título que quieras y, si cuando llegue la hora de marchar no lo has acabado, llevártelo a casa. A cambio, el Teatreneu te pide que si tienes libros en casa que no te convencen o que ya no volverás a leer, los lleves al Teatre. Todo depende de la conciencia de cada cual, pero lo que está claro es que los habituales de este café saben el valor que tiene una biblioteca como ésta y por eso ayudan a perpetuarla.

 

Salambó

SALAMBÓ (C/ Torrijos 51)

El Café Salambó no solo es un restaurante mítico del barrio de Gracia y un punto de encuentro de los aficionados a la lectura y el cine, sino también un espacio que promueve la literatura y los autores autóctonos. A menudo organiza encuentros con escritores de renombre, como Enrique Vila-Matas o Jordi Puntí.

La cocina, catalana y de mercado acompaña muchas lecturas que han empezado de buena mañana cualquier sábado y que, gracias al ambiente íntimo de este espacio, se han zampado muchas horas sin que seamos conscientes.

LA CENTRAL  (C/Mallorca 237)

El café de esta librería es un espacio luminoso en pleno Eixample donde combinar el placer de la lectura y la buena gastronomía. Una muestra más de la necesidad en Barcelona de librerías/cafetería, tan abundantes en los países anglosajones. Nada mejor que relajarse a media tarde contemplando las novedades editoriales, sucumbiendo ante un nuevo título y poniendo en marcha su lectura con un buen trozo de pastel y una taza de té.