Barcelona. El lado salvaje

Barcelona. ¿Nos gustaría que nuestra ciudad solo fuera cálida, gaudiniana, turística, gastronómica y de diseño? A mí no. Como Nueva York, Barcelona también es oscura, secreta, incorrecta, gamberra, divertida, misteriosa, mala y buena, segura y un poco peligrosa

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ace cuatro años terminé el libro Barcelona. Prestigiosos fotógrafos habían documentado la ciudad pero el resultado que había quedado mostraba, en la mayoría de los casos, una ciudad de posguerra, pobre y triste. Así que me propuse encontrar imágenes menos dramáticas de Barcelona, pero no por eso frívolas y de menor calidad o interés. El resultado final fue un libro que recoge trabajos de grandes fotógrafos, desde Cartier-Bresson, a Avedón, Newton, Catala-Roca o Gerda Taro. Una edición cuidada de gran calidad, con el sello de La Fábrica, y qué en los últimos años, podríamos decir, que se ha convertido en el “coffee table book” de la ciudad.

Con Barcelona Fotos Prohibidas buscaba ofrecer otra mirada o, mejor dicho, la mirada opuesta, o como Rodrigo Fresán dice en el prólogo, la cara B de la ciudad. Cuando en los años noventa estuve viviendo en Nueva York, la ciudad acababa de salir de una época muy dura, de drogas, sexo y delincuencia de todo tipo. Algunos barrios eran muy peligrosos. Con el alcalde Giuliani todo aquello cambió y NYC se fue convirtiendo en una ciudad segura. Pero la idea de que los bajos fondos y los trapicheos más salvajes habían reinado en la ciudad, impregnaba el ambiente de una pátina mucho más atractiva que si siempre hubiera sido una ciudad ejemplar. Ahora, escribiendo esto, pienso también en Marsella, Nápoles, Odessa, New Orleans…y claro, Barcelona. ¿Nos gustaría que nuestra ciudad solo fuera cálida, gaudiniana, turística, gastronómica y de diseño? A mí no. Como Nueva York, Barcelona también es oscura, secreta, incorrecta, gamberra, divertida, misteriosa,  mala y buena, segura y un poco peligrosa. Aquí está el cocktail, siempre con unas gotas de angostura, no vaya a ser too sweet.

La idea original del este libro surgió en noviembre del 2016 con el objetivo de recopilar imágenes que hubieran sido censuradas en su momento. La búsqueda no era nada fácil, precisamente por el hecho de ser fotos prohibidas, no se encontraban. No estaban catalogadas. De ahí que lentamente fui abriendo el abanico y de este modo surgieron fotografías que no respondían estrictamente al adjetivo ‘prohibido’, pero que sin embargo me parecían hallazgos preciosos. De esta forma, el proceso mismo aportó matices insospechados. Ya no se trataba únicamente de fotos no publicadas, se trataba de imágenes políticamente incorrectas, irreverentes, robadas, furtivas, que en algunos casos vulneran una cierta intimidad y que nos convierten en voyeurs, en invitados invisibles de antros clandestinos, escenas secretas y habitáculos vetados.

Especialmente apasionante son las historias que rodean algunas de las fotos que recoge este volumen; Txema Salvans utilizaba una técnica en sus reconocidas imágenes de prostitución de carretera. Se disfrazaba con el mono amarillo de topógrafo para plantar su trípode allí donde más le interesaba, justo en el mejor encuadre, con la excusa de comprobar ciertas mediciones cartográficas.

Joan Colom disparaba sin mirar, con una gran habilidad, mientras Lluís Artús, hace todo lo contrario, seduce a los personajes más marginales para que posen para él, los ilumina y consigue un resultado impresionante.

David Armengou y Marcela Miret, sin ser foto reporteros y sin saber exactamente que estaba sucediendo, se vieron con la disyuntiva de ir o no hacia las Ramblas, a los pocos segundos de cometerse el ataque terrorista, con el gran riesgo que esto suponía. Lo que sus cámaras captaron allí, dio la vuelta al mundo.

Mientras tanto el prestigioso fotógrafo Samuel Aranda cubrió el atentado para el New York Times viajando desde San Sebastián a Barcelona a todo gas y de allí a Ripoll, para captar una de las imágenes más conmovedoras de este libro, el momento en que los familiares de los terroristas descubren la implicación de sus allegados en los atentados de las Ramblas y Cambrils.

Probablemente la de Manel Armengol sea la más conocida. La fotografía que tuvo que viajar fuera del país para que Europa supiera que estaba sucediendo aquí en 1976.  Años más tarde el 1-O supuso un cierto déjà vu que también ha quedado representado en el libro.

Pero no todo son imágenes duras, también hay ternura, felicidad, belleza, rarezas, cotidianidad y amor. Todo ello divido en tres grandes capítulos, con decenas de imágenes de casi 40 fotógrafos.

Un viaje inédito por el lado más salvaje de Barcelona.

Imágenes destacadas:

Fotografías de la cubierta y algunos interiores del libro «Barcelona Fotos Prohibidas». Las fotografías en orden de aparición son © de Roberto Ramos, Julián Martín Cuesta, Samuel Aranda, Joan Colom y Samuel Navarrete.