Agenda cultural mundo marzo 2019

AGENDA CULTURAL
por JACOBO ZABALO

Una selección mensual de conciertos,
artes escénicas y exposiciones.

MÚSICA Y 
ARTES ESCÉNICAS

MÚSICA Y ARTES ESCÉNICAS

 01 / 03 / 19 

CAMERON CARPENTER

París, 23 de marzo

Si un músico parece reunir hoy en días los elementos tópicos del enfant terrible, ese es Cameron Carpenter. La cuidada estética punk contrasta con las connotaciones que tradicionalmente acompañan al complejo instrumento que toca -el órgano- con la solvencia y el descaro de un virtuoso posmoderno. Su look puede parecer agresivo y para algunos quizá superficial, pero posee un discurso -una facilidad para expresar su criterio en público- que realmente desarma al más crítico. La manida comparación con Glenn Gould es tentadora, pero el excentricismo en sí mismo no presupone ningún vínculo artístico El programa escogido por Carpenter para su recital en la Philarmonie de Paris, eso sí, nos remite inevitablemente al pianista canadiense. Pues en la primera parte interpretará las míticas y virtuosas Variaciones Goldberg, mientras en la segunda ofrecerá una transcripción para el órgano hecha por él mismo de la Sinfonía núm. 2 de Howard Hanson. Un doble reto, del que disfrutarán sin duda los asistentes.

Falstaff

Nueva York, 2,5,8,12 y 16 de marzo

La Metropolitan Opera de Nueva York prosigue su temporada de grandes puestas en escena con protagonistas de primer nivel. Si hasta el 2 de marzo puede disfrutarse de La fille du régiment,

con la consolidada y estelar pareja que conforman Pretty Yende y Javier Camarena, a esta ópera romántica le sigue la bufonería sarcástica de Falstaff, basada en el personaje de Shakespeare, que figura en varias de sus obras teatrales. En la ópera de Verdi se transita por registros distantes, hay espacio para el humor y para la lástima, para la autocrítica severa y hasta la compasión. En la celebrada puesta en escena de Robert Carsen -una adaptación de gran éxito, convertida prácticamente en clásica- y la historia de este gran histrión, vividor y cobarde, se representa con una suerte de minimalismo fastuoso, una escenificación de corte realista que incluye elementos (proliferación de cornamentas, sobre la cabeza de cantantes y actores) que dan a entender que siempre hay algo más, invisible a los ojos: una realidad surreal que se sobrepone o solapa. El elenco lo componen cantantes como el barítono Ambrogio Maestri, quien “por primera vez desde su debut en el Met, en la temporada 2013-14, ofrece una representación más real que la vida misma. La perspicaz producción de Robert Carsen, que traslada la acción a la Inglaterra de posguerra en la década de 1950, presenta un elenco excepcional que incluye a la soprano Ailyn Pérez como Alice Ford y la soprano Golda Schultz como Nannetta”.

NETHERLANDS CHAMBER ORCHESTRA AND SHEKU KANNEH-MASON

Amsterdam, 16 de marzo

Volvemos inevitablemente a una de las salas más históricas, el Concertgebouw de Amsterdam, para recomendar el concierto de un solista, Sheku Kanneh-Mason, que agotó entradas en el Reino Unido,

hasta el punto de que en algún caso tuvieron que modificar los emplazamientos para dar cabida a más público, dada la expectación generada. Este joven intérprete, miembro de una numerosa familia de músicos, posee un talento muy remarcable, del cual ha dejado constancia en salas de concierto, platós de televisión y bodas reales (la del príncipe Guillermo, para ser más exactos), además de haber grabado un maravilloso disco de debut, con obras dispares, “serias” como un concierto de Shostakovich, o más populares, como la versión de un tema de Bob Marley, pasando por la reverencia mostrada a Pau Casals, con la interpretación de dos de sus piezas. En su concierto del Concertgeboow, como solista al frente de la Netherlands Chamber Orchestra, sus mejores artes se pondrán al servicio de la luminosa partitura que Haydn compuso para el violonchelo.

Fundación Scherzo. Grigory Sokolov

Madrid, 4 de marzo

Grigory Sokolov es uno de los pianistas más atípicos de los últimos tiempos -por su peculiarísima puesta en escena, su forma de meterse dentro del piano y desentrañar la partitura parecería de otra época- y también uno de los que, en cualquier caso, mejor fideliza al público.

Hasta unas semanas antes no advierte el programa, a sabiendas de que la clave radica en la interpretación, más que en las obras interpretadas. Su compromiso con la música es total. El pianista ruso se entrega en cuerpo y alma a lo largo de las piezas seleccionadas (en el presente recital, obras de Brahms y Beethoven) así como en la retahíla de bises -habitualmente 6- que, por puro placer regala a su público, en lo que viene a ser una tercera parte del recital, en exclusiva para los más fanáticos. Los auditorios acostumbran a quedarse prácticamente llenos hasta tarde -la mayoría de los asistentes acaba aplaudiendo en pie- mientras Sokolov se marcha con la misma expresión reservada, pero -creemos- con la satisfacción del trabajo bien hecho.

Sinfonía núm. 2 de Gustav Mahler

Venecia, 9 y 10 de marzo

Lugar mítico como pocos en el mundo, el Teatro de la Fenice, espacio en que se interpretan óperas, ha programado un concierto enorme, de indudable atractivo, en que la voz también detenta un protagonismo muy notable.

Se trata de la Sinfonía núm. 2 de Gustav Mahler, también conocida como “Resurrección” por la atmosfera espiritual y la promesa de salvación que parece emanar de sus intensos movimientos, alternando pasajes de puro estatismo con declamaciones atronadoras, que requieren el compromiso de la orquesta. El director Myung-Whun Chung será el encargado de levantar ese intrincado edificio mahleriano junto a la soprano Zuzana Marková y la contralto Sara Mingardo. La emoción está asegurada, cuando esta última pronuncie las palabras del poema “Urlicht” (luz primordial), presente en la compilación Das Knaben Wunderhorn, que Mahler empleó en diversas ocasiones. Nunca, seguramente, con una belleza tan afilada.

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EXPOSICIONES

EXPOSICIONES

 01 / 03 / 19 

Leonard Bernstein. A New Yorker in Vienna

Viena, hasta el 28 de abril

Inaugurada a finales del año en que celebramos el centenario del nacimiento de Leonard Bernstein, la exposición organizada por el Museo Judío de Viena se centra en la impronta dejada por el director y compositor americano. A New Yorker in Vienna no se conforma con ofrecer el testimonio de su labor artística al frente de la Orquesta Filarmónica, sino que también

da cabida a materiales en que Bernstein expresa su parecer con relación a algunos de los temas más delicados e importantes de la sociedad austríaca, y por extensión de la historia y cultura europea. Se recuerda, en este sentido, que Bernstein “llevaba una chaqueta tradicional austriaca en Viena, "terapia contra el nacionalismo alemán" -como decía él- y reintrodujo en los programas de la Filarmónica de Viena, a pesar de la resistencia inicial, al reprobado Gustav Mahler, e incluso desempeñó un papel en la política doméstica austríaca".

Franz Marc / August Macke. L'aventure du Cavalier bleu

París, hasta el 17 de junio

A partir del 6 de marzo puede visitarse en el Musée de l’Orangerie de Paris una exposición centrada en las obras de Franz Marc y August Macke,

artistas habitualmente tildados de expresionistas, por su paleta de colores y el tipo de trazo, pero que asimismo incluyen elementos simbólicos, ausentes en algunos de sus compatriotas de movimiento. Franz Marc y August Macke fueron amigos, y compartieron su interés por la pintura Gauguin y Van Gogh, que descubrieron en París. De ahí el interés por la naturaleza que sus cuadros tempranos revelan, y que daría paso a una aproximación a la abstracción de las formas, típicamente expresionista. Se mantendrá la figura, e incluso la referencia a la naturaleza, pero transmutada -ya sin necesidad de pintar al aire libre y experimentarla directamente. En este sentido, los caballos azules de Franz Marc inspirarán el título de la revista Der Blaue Reiter, en que Kandinsky toma parte a raíz de su encuentro en 1911. Sólo tres años después tanto Macke como Marc son llamados para luchar en el frente, donde morirán.

Toulouse-Lautrec y el espíritu de Montmartre

Madrid, hasta el 19 de mayo

Tras la excelente respuesta que recibió por parte del público la exposición Toulouse-Lautrec y el espíritu de Montmartre en Barcelona, el Caixaforum de Madrid toma el relevo.

Sin duda la muestra supone una excelente noticia para los amantes del arte del XIX y de las vanguardias. Pues es Montmartre, en el contexto de un barrio marginal, hogar de artistas y almas sin demasiados apegos materiales, en que se desarrollan algunas de las tendencias más influyentes para el arte del s. XX. Un arte absolutamente antiacadémico, que -en efecto- crece al margen de normas y del “buen gusto” establecido. Toulouse-Lautrec, pintor vocacional de origen aristocrático, quedó atrapado en el mundo de la celebración, de un modo no siempre placentero. Experimentó como pocos el doble filo de la bohemia: por un lado, su ductilidad moral, fuente de una creatividad frenética que sería plasmada incluso en soportes efímeros, como cartones o carteles anunciando espectáculos de cabaret (pese a lo cual trascenderían, convirtiéndose en verdaderos iconos paganos, masivamente reproducidos); por otro lado, los excesos de horarios y hábitos que su frágil salud no había de llevar bien. A su madre le escribió, cuando era un joven de sólo 22 años: “Me gustaría contaros un poquito qué hago, pero es tan especial, tan 'fuera de la ley' que, a buen seguro, padre diría que soy un marginado. He tenido que hacer un esfuerzo muy grande para que como bien sabéis, contra mi voluntad estoy viviendo una vida bohemia y no me puedo acostumbrar a este ambiente”. Esta magnífica exposición recrea el microcosmos febril de la colina más canalla de la época, emplazamiento en que los espectáculos circenses y el cabaret -divertimentos populares, estimulantes para los artistas- estaban a la orden del día, así como también la sátira, reproducida gráficamente a través de la caricatura. El gran público descubrirá obras tan interesantes como las de Théophile Alexandre Steinlen, Georges Bottini o Jean Veber, y podrá deleitarse con la habilidad de un Toulouse-Lautrec que no sólo es responsable de un figurativismo de trazo grueso y colores vívidos, mediante el cual retrata a los protagonistas de aquel elevado submundo, sino de una serie de obras que están perfectamente a la altura de los dos postimpresionistas más conocidos, Paul Gauguin y Vincent Van Gogh, influyendo -como aquellos- en el futuro prodigio parisino: Pablo Picasso.

HEAVEN AND EARTH: ALEXANDER CALDER AND JEFF KOONS

Chicago, hasta el 24 de marzo

Hasta el 24 de marzo, el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago exhibe una muestra en que convergen las creaciones de dos artistas del siglo XX respectivamente dotados de una marcada idiosincrasia, según la cual difícilmente parecerían compatibles.

Alexander Calder revolucionó la concepción del espacio con sus móviles, esculturas falsamente fijas -de hecho, en perpetuo cambio- que re-configuran a cada instante su esencia como obra de arte. Por su parte, Jeff Koons aborda con lenguajes diversos la inestabilidad en la que el ser humano se halla implicado, muchas veces de forma absolutamente inconsciente. Lo exagerado, ocasionalmente estridente funciona como recordatorio de nuestras rutinas y hábitos de consumo. La exposición Heaven and Earth: Alexander Calder and Jeff Koons -explican los organizadores- "encuentra un terreno común entre estos artistas aparentemente dispares, con las esculturas sin peso de Alexander Calder que representan nominalmente "el cielo" y las celebraciones de lo mundano y concreto de Jeff Koons como" la tierra ". Esta combinación resalta el interés de ambos artistas en jugar con el equilibrio y la gravedad para hacer convincentes declaraciones escultóricas, celebrándose los contrastes entre las grandes aspiraciones artísticas y las elecciones materiales mundanas”.

Fernand Khnopff (1858-1921). Le maître de l'énigme

París, hasta el 17 de marzo

Ferdinand Khnopff se postula todavía como uno de los pintores más inquietantes. La exposición del Petit Palais de París -una primavera muy artística, la presente, en la capital francesa- lleva por título, precisamente, Ferdinand Khnopff (1858-1921), el maestro l'enigma.

Como en los casos de otros pintores simbolistas, en sus cuadros confluyen elementos disonantes, o cuanto menos poco habituales, de reminiscencias oníricas. En efecto remiten al espectador a otro tipo de realidad, quizá la de sueño, en que impera una lógica difícil de esgrimir. La exposición reunirá un centenar de piezas emblemáticas de la estética compleja de Ferdinand Khnopff, pintor, dibujante, grabador, escultor y director de su obra. El artista juega con temas, desde retratos hasta recuerdos de ensueño, desde fantasía hasta desnudos, e invita a la ensoñación y la reflexión sobre la identidad”. Además, su personalidad se podrá perfilar tanto mejor en proximidad de las pinturas de otros creadores: "las obras principales de Khnopff se compararán con las de artistas de su época, desde Gustave Moreau hasta Klimt y Von Stuck, permitiendo para ponerlo de nuevo en el contexto de fin-de-siècle europeo". La exposición no se ordena cronológicamente sino a través de los principales temas de su obra, que incluyen retratos de niños, ensoñaciones de paisajes que parecen emparentadas con la pintura flamenca y por supuesto esa suerte de mitología tan personal, con elementos simbólicos, desplegada en contraste con el desarrollo propiamente tecnológico del momento histórico.

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