Agenda cultural mundo abril 2018

AGENDA CULTURAL
por JACOBO ZABALO

Una selección mensual de conciertos,
artes escénicas y exposiciones.

MÚSICA Y
ARTES ESCÉNICAS

MÚSICA Y ARTES ESCÉNICAS

 01 / 04 / 18 

ORQUESTA BAOBAB

Londres, 27 de abril

La fusión de estilos caracteriza a la Orquesta Baobab, incluso si sus raíces -los orígenes senegaleses- salen completamente a la luz desde una primera escucha. Los ritmos africanos se reencuentran con algunas de sus modulaciones latinoamericanas, para dar pie a melodías muy bailables, que contagian vitalidad y optimismo. Este conjunto, popular en los años setenta y ochenta, reapareció en el 2002 con un disco en que se declaraba -sin complejos y buen humor- Specialist in all styles. Son en efecto muy variados los estilos, procedentes de bailes tradicionales, y los ejecutan con soltura, asegurando la diversión de los espectadores (muchos de los cuales, si acaso, pueden sentirse incómodos sentados en sus butacas, vivamente impelidos a la participación en el fenómeno musical). La apertura de mente de los responsables de programación del Barbican hace posible que un mismo escenario acoja a conjuntos tan dispares; unos intérpretes clásicos, de la llamada “música seria” -calificación cuanto menos dudosa- y otros, como la propia Orquestra Baobab, cuya música habríamos de tildar de “festiva”. Ambas logran intercambiar atributos en los mejores casos, pudiendo -muy seriamente- hacer disfrutar a los oyentes.

CARL CRAIG SYNTHESIZER ENSEMBLE

Brujas, 7 de abril

La ciudad de las iglesias góticas, con una sugestiva propuesta cultural, cuyo énfasis radica en la música antigua -siempre creciente, y de altísima calidad- acoge en su moderno y polifacético Concertgebouw

a uno de los popes del tecno, el legendario -aunque de aspecto tremendamente juvenil, a sus 48 años- Carl Craig. El DJ de Detroit, que comenzó a atizar la creatividad en la música electrónica hace ya un par de décadas, ha colaborado con artistas muy diversos e incluso ha grabado para sellos tan clásicos como Deutsche Grammophon (junto a Max von Oswald, una “recomposición” de la música de Ravel y Mussorgsky), suscitando también, a la inversa, el interés de un pianista como Francesco Tristano. Este joven artista, que ha demostrado un gran conocimiento del repertorio clásico (de Buxtehude al propio Ravel), ha compartido actividad musical pinchando con él. Idiosincrático cuanto pueda ser el lenguaje de la música electrónica, la serie de actuaciones programadas por Carl Craig en algunas emblemáticas salas de Europa supondrán una excelente ocasión para percibir de primera mano las posibilidades de la música electrónica, no concebible únicamente como música de baile.

PHILARMONIA ORCHESTRA LONDON

Berlín, 24 de abril

No son tantas las ocasiones en que se puede escuchar a una orquesta foránea en la icónica sala de conciertos que habitualmente acoge a la Filarmónica de Berlín.

Más allá de lo infrecuente de la circunstancia, la venida de la londinense Philarmonia Orchestra, dirigida por Esa-Pekka Salonen, se complementa con la presencia de una solista que presenta una peculiaridad hoy en día insólita: Julia Fischer interpretará el hermoso y por momentos intrincado Concierto para violín de Jean Sibelius. Cualquiera que se interese por las virtudes de la solista, haciendo una consulta en la red, podrá sorprenderse de encontrar casualmente una pianista con el mismo nombre. Sorpresa que se elevará al cubo al reparar que una y otra, la violinista y la pianista, son la misma persona. Fischer, que comenzó su formación al violín a una edad muy temprana, acostumbra a ser programada como violinista, sin por ello renunciar por completo al teclado, instrumento que -según ha expresado- le requiere mucho tiempo de estudio. El Concierto para violín de Sibelius, compositor de la misma nacionalidad que Esa-Pekka Salonen, se completa con la Sinfonía núm. 1 de Gustav Mahler, obra iniciática (no sólo por la numeración), en que se evoca musicalmente el decurso vital de un individuo. No en vano su sobrenombre, “Titan”, se inspira en la novela de formación homónima, obra del escritor alemán Jean Paul.

CZECH PHILHARMONIC JERÉMIE RHORER

Praga, 7 de abril

Un nombre para retener -pues muy probablemente ocupará en breve los podios de los principales escenarios de Europa y del mundo- es el del joven director Jérémie Rhorer.

Un músico que ya ha estado al frente de orquestas de primer nivel, como por ejemplo la hr-Sinfonieorchester, y que tiene planificadas actuaciones tan importantes como aquella en que dirigirá ni más ni menos que a la Gewandhaus Orchester de Leipzig, el próximo mes de junio. Por el momento, recomendamos un concierto previo, al frente de la primera orquesta sinfónica de la República Checa, conjunto con una tradición y grabaciones a la altura de las más grandes del continente (habiendo sido dirigida por algunos de los directores más míticos, incluyendo obviamente al local Karel Ančerl). El programa del concierto que dirigirá Roher en la hermosa sala grande del Rudolfinum praguense cuenta, además, con un buen número de alicientes. La participación del pianista Alexander Gavrylyuk, protagonista absoluto del segundo concierto de Chopin, o dos sinfonías animosas, ambas en la tonalidad de La mayor: una, obra del joven Mozart, concretamente la Sinfonía nº29 y, la otra, la llamada “Sinfonía Italiana”, creación del compositor más mozartiano del siglo XIX, Félix Mendelssohn.

ELÍAS DE FELIX MENDELSSOHN

Madrid, 8 de abril

Después del reciente e incontestable triunfo al frente de la Orquesta Filármonica de Múnich junto al pianista Javier Perianes, y tras asumir proyectos de gran envergadura en Estados Unidos, vuelve Pablo Heras-Casado a la península,

y por partida doble en el presente mes de abril: en su primera intervención, al frente de la Freiburger Barockorchester y el Rias Kammerchor -conjuntos de referencia a nivel mundial, ambos con numerosas grabaciones y premios-, interpreta una obra de dimensiones considerables, con orquesta, coro y protagonismo solista, como es el Elías de Félix Mendelssohn. Se trata de su segundo oratorio, compuesto años después del magnífico Paulus. Ambos revelan el gusto por la música barroca y el respeto por la espiritualidad luterana, que le habían llevado a reestrenar en 1829 la Pasión según San Mateo de Bach, sacándola prácticamente del olvido. En el Teatro Real se podrá escuchar la obra de madurez de Mendelssohn en su versión alemana, que data de 1848 y que, debido a su fallecimiento prematuro, no llegó a dirigir. En el papel del contundente profeta, Elías, se contará con una de las voces más aclamadas en los últimos tiempos, la de Matthias Goerne. Todo esto, a propósito de la primera actuación dirigida por Heras-Casado. En cuanto a la segunda, programada en el escenario madrileño, en este caso al frente de la Orquesta sinfónica de Madrid, decir que se trata de una ocasión especialmente señalada: un concierto enmarcado en el programa “Acordes con solidaridad”, en su cuarta edición (http://www.teatro-real.com/es/temporada-17-18/conciertos-y-recitales/acordes-con-solidaridad-iv). La sinfonía escogida es la imponente Tercera de Ludwig van Beethoven, también conocida como “Heroica”. Por un precio muy razonable se podrá disfrutar de la visión interpretativa de Pablo Heras-Casado -maestro, recordémoslo, que se disputan las principales salas de concierto en todo el mundo- al tiempo que se colabora con la lucha en contra de la pobreza infantil. Una ocasión de ineludible asistencia. Para los que no puedan acudir, y quieran dar apoyo a la causa, se ha habilitado asimismo una fila 0.

EXPOSICIONES

EXPOSICIONES

 01 / 04 / 18 

TOULOUSE-LAUTREC Y LOS PLACERES DE LA BELLE EPOQUE

Madrid, hasta el 6 de mayo

Sólo existen dos series completas de los carteles originales que Toulouse-Lautrec, artista de los bajos fondos parisinos, realizó para promocionar algunas de las actividades nocturnas más sonadas. La Fundación Canal exhibe una de ellas al tiempo que recrea el mundo del cabaret, lugar de encuentro de muchos intelectuales de la época, mediante la proyección de piezas audiovisuales. Materiales diversos, incluyendo la presentación de la propia sala -con estética de teatro decimonónico- permiten contextualizar la contribución artística de este personaje de la Belle Epoque. Un artista, Toulouse-Lautrec, que creadores de generaciones posteriores -entre los cuales, Picasso- apreciarían por su capacidad para comunicar de forma sintética y poderosa, a través de figuras que fácilmente permanecen en la retina del espectador.

MONET

París, hasta el 20 de agosto

Nymphéas. L’abstraction américaine et le dernier Monet (“Nenúfares. Abstracción americana y el último Monet”) es el título de la fascinante exposición que alberga el Museo de la Orangerie, en París, para mostrar la conexión

de la obra tardía de Claude Monet con el expresionismo abstracto. Un movimiento que reúne a creadores norteamericanos como Mark Rothko o Jackson Pollock, y que pudo inspirarse en esas enormes telas apenas figurativas, con motivos florales compuestos de pinceladas libres, que sólo sugieren una forma a través de la confluencia salvaje de tonalidades más o menos emparentadas cromáticamente. Parece ser que fue en los años 50 cuando Pollock entró en contacto con la obra del pintor francés, que a su vez cabe entender en el contexto de un siglo que busca fijar el momento y captar la intensidad de la vivencia subjetiva. La relación del impresionismo con la abstracción ya fue señalada en por Robert Rosenblum en su compendio de conferencias La pintura moderna y la tradición del romanticismo nórdico. Además de lienzos de Rothko y Pollock, la exposición evidencia aquella relación a través de la presentación de obras de Barnett Newman, Clyfford Still, Helen Frankenthaler, Morris Louis, Philip Guston, Joan Mitchell, Mark Tobey, Sam Francis, Jean-Paul Riopelle y Ellsworth Kelly. Un artista, este último, radicalmente contemporáneo (falleció en 2015), y cuya obra dialoga de forma explícita con la de Claude Monet.

NUDE: ART FROM THE TATE COLLECTION

Yokohama, hasta el 24 de junio

Además del valor e interés inherentes a la exposición, cuya temática queda de manifiesto en el mismo título Nude: Art from the Tate Collection -y que cuenta con obras de artistas tan relevantes como Rodin, Matisse, Bonnard o Bacon-

resulta especialmente interesante contemplar la concepción occidental del cuerpo desnudo a través de la aproximación de la perspectiva oriental, y entender ese camino de apertura (desde la celebración de las formas neoclásicas a la transgresión explícita en épocas más cercanas a la nuestra) en un contexto distinto, como es Japón, en que tradiciones milenarias conviven con un altísimo grado de desarrollo tecnológico. La exposición tiene lugar en la ciudad de Yokohama, la segunda ciudad más habitada del país por detrás de Tokio, con una población que supera los 3,7 millones de personas. Procedentes de la colección de la Tate, las 130 obras de arte -pinturas, esculturas, dibujos en papel y fotografías- trazan además la evolución de la representación del cuerpo desnudo, a partir de una concepción propiamente artística pero también con relación a los cambios sociales y políticos.

HIGH ON LUXURY

Copenhague, hasta el 2 de septiembre

Uno de los museos más antiguos de la capital danesa, con una historia curiosa a sus espaldas (fue fundado por los propietarios de una conocida marca de

cerveza) alberga impresionantes tesoros de las civilizaciones antiguas, a la altura prácticamente de museos tan visitados y reputados como el British o el Louvre. Se trata de la Ny Carlsberg Glyptotek, en que desde el 14 de marzo hasta principios de septiembre puede verse además High on Luxury. Lost Treasures from the Roman Empire, una exposición que muestra de forma razonada objetos de lujo empleados en fastuosas celebraciones acontecidas durante el Imperio Romano, y a la que la cinematografía nos tiene acostumbrados con siempre visiones parciales. Visiones que, a pesar de su aparente exageración, podrían quedarse cortas a tenor de la realidad histórica que narran algunos cronistas, y que a su vez reflejan aquellos objetos.

LIKE LIFE

Nueva York, hasta el 22 de julio

La representación de volúmenes a través del arte escultórico ha conocido un sinfín de variaciones epocales, que revelan de un modo muy sintomático la relación de los hombres con su propio cuerpo.

El paso de la Edad Media al periodo conocido como Renacimiento evidencia esa nueva celebración del soporte material, que garantiza no sólo la vida sino también la posibilidad de experimentar una riquísima gama de sensaciones y afectos. No es una circunstancia fruto del azar que surjan textos con tono de manifiesto (de Gianozzo Manetti, Lorenzo Valla y sobre todo, quizá más conocido, de Pico della Mirandola) en que, sin dar la espalda a la realidad espiritual, se saluda la realidad híbrida de la criatura, así como su capacidad de elección; muy lejos, por tanto, de cualquier estigmatización del cuerpo, hasta entonces entendido como esencialmente corruptible. En la exposición del Metropolitan (Like Life: Sculpture, Color, and the Body) se delinea el reconocimiento del propio hombre a través de la creación de sí mismo, el desdoblamiento artístico que da pie a figuras que lo representan, y con las que establece una suerte de diálogo. Unas 120 obras, del siglo XIV a la actualidad, ejemplifican esa nueva relación eminentemente subjetiva, que pone en juego la capacidad para reproducir la (apariencia de) vida. La muestra recopila esculturas de Donatello, El Greco, Jean-Léon Gérôme, Antonio Canova, Auguste Rodin, y Edgar Degas, pero también de artistas aun trasgresores, como Louise Bourgeois, Meret Oppenheim, Isa Genzken, Charles Ray o Jeff Koons. También se ofrecen a la vista efigies de cera, relicarios, maniquíes y modelos anatómicos, “simulaciones en tres dimensiones del cuerpo humano” que -según se explica- “ilustran las angustias y placeres que los conciernen”.

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