Agenda cultural febrero Barcelona 2019

AGENDA CULTURAL
por JACOBO ZABALO

Una selección mensual de conciertos,
artes escénicas y exposiciones.

MÚSICA Y 
ARTES ESCÉNICAS

MÚSICA Y ARTES ESCÉNICAS

 01 / 02 / 19 

QUARTET CASALS: BRAHMS PIANO QUINTET

L'Auditori, 9 de febrero

Nuestro conjunto de cámara más conocido y apreciado internacionalmente cuenta en la ocasión con un invitado de lujo, Alexander Melnikov, para interpretar el quinteto con piano de Brahms. En la excelente sala de cámara del Auditori, que goza de una acústica muy aceptable, se podrá disfrutar del antológico entendimiento entre estos músicos, un conjunto de solistas que funciona como un organismo vivo, en diálogos tan perfectos como aparentemente espontáneos. Su capacidad incisiva, la profundidad y pureza de sus ataques se plasmarán muy vehementemente en el Cuarteto de cuerda nº1 en la menor, op. 7, de Béla Bartók, obra de endiablado equilibrio, que dialoga desde el extremo más distante del espectro musical con la tradición clásica, con la que se abrirá la velada.

Concretamente, con la interpretación del Cuarteto de cuerda en do mayor, nº3, «El pájaro», op. 33, de Franz Joseph Haydn, maestro de maestros en lo que respecta a la composición de cuartetos. El Cuarteto Casals ha deslumbrado con sus versiones de ambos y, en este sentido, el concierto puede entenderse como un imprescindible recorrido por los momentos más memorables del género: desde finales del s. XVIII, en el reino todavía del estilo galante, a comienzos de s. XX, con turbulencias que parecen anticipar los sucesos por venir, pasando por la intensidad emocional inteligentemente decantada por Brahms, en su obra de 1864 (cerca del punto intermedio entre 1781 y 1909, fechas de las otras composiciones). Foto: Igor Cortadellas

Venezuela, de Ohad Naharin

Mercat de les Flors, 21-24 de febrero

Un espectáculo de danza contemporánea de gran intensidad es, en efecto, Venezuela, de la Batsheva Dance Company. Coreografiado por Ohad Naharin, interpela al espectador y de algún modo lo incluye en aquello que acontece frente a él.

Las contorsiones son rítmicamente familiares, pero también extrañas, imprevistas a pesar de su cercanía. Las intervenciones de los bailarines pueden mostrar un aspecto coral, pero no vemos una masa sino individualidades que conforman un tejido progresivamente diferenciado. “Los bailarines exploran el diálogo y el conflicto entre el movimiento y el contenido que representa”, explican los organizadores, matizando su compromiso con la reflexión que se desprende de bailes no meramente sensuales: “el coreógrafo creó dos secciones de 40 minutos colocadas en yuxtaposición. En este trabajo multifacético e irresistible, Naharin quiere que el público participe de la libertad de elección y de su ámbito infinito de posibilidades, al tiempo que hace un comentario crítico sobre todos nosotros”.

London Philharmonic Orchestra & Javier Perianes

Palau de la Música, 16 de febrero

Ya no es sólo la presencia de uno de los mejores pianistas de su generación -el tacto exquisito con el que aborda las partituras más intrincadas y su privilegiada capacidad para desentrañar emociones con sutileza- lo que nos lleva a recomendar el evento.

Pues además del protagonismo de Javier Perianes cabe destacar la actuación de la London Philharmonic, orquesta con una historia de éxitos difícil de comparar, fundada por Sir Thomas Beecham y que ha sido dirigida por los principales maestros, entre los cuales Georg Solti, Bernard Haitink o, más recientemente, Vladimir Jurowski. En el concierto del Palau de la Música, el 16 de febrero, será Juanjo Mena quien se enfrente a un programa a la altura de las expectativas. Un programa que presenta un atractivo equilibrio entre complejidad técnica, espectacularidad sonora y popularidad: el Tercer concierto para piano de Beethoven y una de las sinfonías más importantes de Mozart, que conforma el tríptico final junto a la Sinfonía núm. 40 en sol menor, universalmente conocida por su movimiento inicial, y la última, fastuosa, denominada “Júpiter”. La Sinfonía núm. 39 en mi bemol menor, Kv. 543, no sólo es rica tímbricamente, sino que el colorido orquestra avanza a base de apasionantes contrastes rítmicos, como en el prácticamente coetáneo Don Giovanni -estrenado en Praga el año antes- lo cual parece precipitar a Mozart fuera del elemento propiamente galante, orientando su gusto al del vertiginoso siglo XIX. En el Auditorio de Madrid el pianista Javier Perianes interpretará en los días siguientes (en dos sesiones, el martes 19 y miércoles 20) los cinco conciertos de Beethoven, una gesta a tener muy en cuenta para quienes estén en disposición de asistir, si bien -admitámoslo- se echará de menos la plenitud pre-beethoveniana del genio de Salzburgo.

UNA NOCHE CON EL REY SOL

Basílica de Sant Just i Sant Pastor, 5 de febrero

La Iglesia de Sant Just i Pastor, en el núcleo de la Barcelona gótica, acoge un excepcional evento musical. Juan de la Rubia hará sonar el órgano entre las paredes y arbotantes del templo, en el espacio que abren vueltas y arcos apuntados, ojivas magistralmente construidas.

La música escogida se corresponde a la de corte de Louis XIV, el Rey Sol. Son por tanto piezas barrocas, hermosamente intrincadas que serán contextualizadas mediante la palabra y con un punto de lirismo por parte del narrador Manuel Forcano. Se trata de una magnífica ocasión para disfrutar de los emplazamientos que ofrece la ciudad en este inicio del Festival de Música Antigua que organiza el Auditori, en la presente temporada bajo el nombre Llums d'Antiga: “una cita que nos permitirá disfrutar, del 5 al 16 de febrero, de una intensa actividad musical en diferentes iglesias y capillas de la ciudad de Barcelona. Doce días de magia en escenarios históricos de la ciudad con repertorios escondidos que un día rodearon figuras como Luis XIV o Martín Lutero”. Eventos que contaran con artistas de reputación internacional y acreditada trayectoria (Jean Rondeau, Lina Tur, Kenneth Weiss), al igual que Juan de la Rubia. El organista valenciano ha interpretado como solista con la Freiburger Barockorkester en múltiples ocasiones, y es admirado por su gestión de los tiempos y la plenitud del sonido que extrae de los instrumentos que toca, por muy diversos que sean en su factura. Pero también, incluso aún más, su nombre se asocia a la improvisación, la fascinante capacidad de armonizar y articular discursos adecuados a situaciones tan cambiantes como las que se dan durante el acompañamiento de una película muda (Nosferatu o Metropolis, por ejemplo), tarea que desempeñó en el Palau de la Música y en otras ciudades de España con un gran éxito de crítica. También en el curso de la celebración del barroco francés aprovechará la oportunidad para maravillar con su imaginación sonora.

L'ENIGMA DI LEA

Gran Teatre del Liceu, 9, 10, 12 y 13 de febrero

Benet Casablancas, seguramente el compositor catalán más internacional de nuestro tiempo – no en vano una prestigiosa discográfica grabó recientemente un compendio de interesantes piezas de cámara- estrena su primera ópera en el Gran Teatre del Liceu.

L'enigma di Lea, con libreto de Rafael Argullol, condensa su particular forma de entender la composición. Ajeno a las modas, pero siempre abierto a la experimentación y a la influencia de las artes, Casablancas se confirma nuevamente como un humanista, preocupado por las circunstancias en que los hombres y mujeres despliegan sus vidas y pasiones, aquí ilustradas mediante una trama de regusto mítico. Se trata de una ópera completamente inédita -nunca antes escuchada en público- que gozará de la valiente puesta en escena de Carme Portacelli y la dirección de Josep Pons, maestro especialmente familiarizado con las composiciones de finales de XIX y contemporáneas. A propósito de la de Casablancas escriben los organizadores: “portador de lo inmortal, el personaje central deviene objeto de vigilancia de dos seres monstruosos, garantes de la moral contra un ser libre (…) en una pieza que plasma el ideal de rozar el absoluto como la última de las utopías románticas”.

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EXPOSICIONES

EXPOSICIONES

 01 / 02 / 19

Ramon Casas

Galería Gothsland, hasta el 28 de febrero

El valor de la obra de Ramon Casas no deja de crecer, y de ahí que una galería como la Gothsland, que -según explican en su web- se centre “desde hace años en la catalogación y autentificación de la obra de Ramon Casas que se conserva en colecciones privadas”. La mencionada galería ha preparado, en ocasión de sus 40 años de existencia, una interesante muestra de obras de arte de este bohemio, habitual en los círculos de la intelectualidad parisina más outsider.

No en vano frecuentó los mismos lugares y amistades que alguien tan célebre y celebrado (recientemente, en una fantástica exposición en el Caixaforum) como Toulouse-Lautrec. Explican los organizadores “Sus líneas ondulantes, al óleo o al carboncillo, llenas de elegancia, son también las protagonistas de esta exposición de nivel museístico… junto a una sorpresa en forma de Renault de 1902”. Pues no sólo se ofrecen a la vista pinturas de este autor, sino que para contextualizar la época y ambientar se muestran algunos objetos tan idiosincráticos como venerados por los hombre y mujeres de finales de siglo XIX, que sin saberlo estaban a punto de ser testimonios de una serie de cambios en términos de progreso tecnológico, modos de vida y también destrucción.

El boom de la publicidad

Museu del Disseny, hasta el 31 de marzo

Poco tienen en común las actuales técnicas de venta y comunicación con aquellas de finales de siglo XIX. Y, sin embargo, si en algo coinciden es en la necesidad de mostrar el producto de un modo atractivo, para despertar el interés del consumidor potencial.

Pues, a pesar de las diferencias en la difusión de mensajes -relacionados con valores epocales, no forzosamente perpetuados- la realidad digital de nuestros modos de consumo todavía prioriza el aspecto visual, como entonces. En este sentido, los “Reclamos de hojalata, cartón y azulejo. 1890-1950”, ordenados según categorías, suponen un recorrido fascinante recorrido. Más que la permanencia o desaparición de algunos de los productos -en detrimento de otros, populares en todas las épocas- es muy destacable el uso de estilos pictóricos sumamente dispares, desde aquellos con modelos que parecen provenir de espectáculos de cabaret a diseños de comic, con rasgos caricaturizados. Si algo predomina en todos los casos es el color, en colaboración con lemas que pretenden permanecer fácilmente en la memoria. La página web enseña algunos de los items contenidos en soportes contrastados, incluso si apuntan a un mismo fin. Se explica, así, que “la exposición hace un recorrido, desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, por la publicidad comercial gráfica dedicada especialmente a la difusión de productos de uso cotidiano: alimentarios, vinos y cavas, farmacéuticos, de higiene y perfumes, tabaco, maquinaria”. Y prosigue: “Carteles bidimensionales de hojalata y cartón e, incluso, piezas tridimensionales de gran formato, en el caso del cartón, funcionaban como un potente reclamo en la entrada de los establecimientos, a menudo con figuras recortadas de tamaño real que se convirtieron en iconos populares de su tiempo. La finalidad era propagar las cualidades y las ventajas de los productos, sobre todo destacando el nombre del fabricante, quien, en un esfuerzo por posicionarse en el mercado, empezaba a utilizar el diseño para crear una imagen de marca atractiva”.

Velázquez y el Siglo de Oro

Caixaforum, hasta el 3 de marzo

Último mes para apreciar en el Caixaforum la maestría de Velázquez, admirada por generaciones de artistas y amantes del arte en épocas diversas hasta la actualidad. El mérito de la exposición “Velázquez y el siglo de oro” radica en el esfuerzo de contextualización, un esfuerzo que permite apreciar sus vínculos con pintores de la península y de las regiones de Flandes o Italia,

y también de otros aún más lejanos, como eran los territorios de ultramar. Así, además de las siete maravillosas pinturas de maestro sevillano, se pueden contemplar lienzos de nombres tan relevantes como Rubens, Tiziano, Ribera, Van Dyck, Brueghel el Viejo, Zurbarán, entre otros. “Obras de artistas internacionales -explican los organizadores- contemporáneos al pintor español ordenadas siguiendo un criterio expositivo temático que permite entender mejor la originalidad de Velázquez como narrador. Al mismo tiempo, la muestra posibilita que en cada sección se mezclen artistas de procedencias diversas, rompiendo de manera efectiva la barrera de las escuelas nacionales”.

Liberxina, Pop y nuevos comportamientos artísticos, 1966-1971

MNAC, hasta el 22 de abril

“Liberxina. Pop y nuevos comportamientos artísticos, 1966-1971” es una de las exposiciones más potentes i contestatarias de la actualidad, incluso si se centra en un tipo de práctica artística de finales de los años sesenta.

Iniciativas que buscaron la libre plasmación de las inquietudes estéticas y sobre todo morales, abriéndose a lenguajes hasta entonces desconocidos en nuestro país, y que “compartían los ideales de renovación generacional y revolución que estallaron en diversos núcleos internacionales”. Con medios contrastados, y desde lugares en ocasiones distantes (algunos de ellos desde París) artistas como Francesc Artigau, Robert Llimós, el Equipo Crónica, Antoni Porta, Antoni Llena, Antoni Miralda, Jaume Xifra, Benet Rossell o Joan Rabascall conjugan la experimentación formal con la crítica y la recreación estética. Los organizadores reflejan esta complejidad: “quizás contradictorio y efímero, el arte de estos años muestra la conexión con la modernidad internacional ligada a los nuevos paradigmas de libertad y revolución. Estos artistas se mueven entre la militancia política y el individualismo hedonista, entre la reivindicación de la pintura figurativa y las nuevas prácticas expandidas o inmateriales. Pacifismo, revolución sexual, crítica al capitalismo, exploración sin límites de la creatividad individual son algunos de sus retos fundamentales”.

Tintín y la Luna

CosmoCaixa, hasta el 26 de mayo

A punto de cumplirse los 50 años de la llegada del hombre a la luna, la exposición que Cosmocaixa dedica a la expedición ilustrada por Hergé, con Tintín como protagonista, cobra todo el sentido del mundo.

Difícilmente encontraremos una mejor manera de animar a los más jóvenes al descubrimiento del significado de la expedición exitosamente comandada en verano del 1969 por Neil Armstrong, a bordo del Apolo XI. La aventura de Hergé, realizada casi veinte años antes, prosigue la senda de otros creadores, que se habían dejado llevar por la fantasía para proyectar y describir esa vivencia extraterrestre, en la superficie del satélite más cercano y familiar -Julio Verne o H. G. Wells en el campo de la literatura, Georges Méliès de forma pionera, en 1902, en el ámbito del cine- plasmando con medios tecnológicos el éxito de la ciencia en un contexto de admiración y fe en el progreso. Hergé, además, muestra una gran inspiración en el momento de dibujar la tierra predominantemente azul (algo que ni siquiera el perfeccionista Stanley Kubrick había realizado en su 2001. Una odisea del espacio, pues las primeras fotos desde la luna, que la mostraban semejante a la del comic, llegarían a finales de 1968, ya realizada su película, en que se vislumbra blanquecina). Junto a las icónicas máquinas y personajes de la saga de Tintín, en Cosmocaixa el visitante puede deleitarse con la presencia de materia auténticamente traída de la luna, trajes espaciales verdaderos o incluso una reproducción del módulo lunar, además de fotografías menos conocidas que las que muchos podemos tener presentes. En suma, una suntuosa ilustración de la mano de la ciencia, que evidencia contrastes y algunas similitudes con las viñetas de Hergé. Culminación de una experiencia tan inmersiva, que conjuga fantasía e investigación científica, es la posibilidad de experimentar algo parecido a las condiciones de gravedad 0, con una máquina provista de arneses que deja en suspensión al pequeño (o gran) aventurero. La pasión por el descubrimiento de otros mundos y la mejora del actual se entiende, a raíz de la visita, como uno de los objetivos prioritarios de la ciencia, desempeñándose la función pedagógica también desde el entretenimiento.

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